El sueño interminable

un sueño interminable

A: Yvan Pommaux   I: Yvan Pommaux  E: Ediciones Ekaré, 2002 (1ªE: L’école des loisirs, 1998)

El sueño interminable es una de las tres historias de la serie del detective John Chatterton, creado por Yvan Pommaux. Pero es también una nueva versión del cuento clásico La bella durmiente, al igual que un homenaje a la historia de la literatura infantil, así en general.

No es la típica versión de un cuento clásico, que habitualmente se recrea en ilustraciones pomposas, páginas que dejan de serlo para convertirse en láminas que da pena tocar o en pósteres preparados para enmarcar (sí, esto es una visión muy personal de esta clase de versiones; perdón…).

Ésta ante la que nos encontramos, nos ha parecido genial. John Chatterton es un apuesto gato-detective que es contratado por el señor y la señora Rosepín, cuya hija pronto cumplirá los quince años. Temen que se cumpla lo que al nacer una mala hada predijo que le ocurriría: su hija se sumergiría en un sueño interminable.

A modo de detectivesca historia americana de los años cincuenta que huele a cine negro, Yvan Pommaux hace infinitos guiños reconocibles por el lector, que nos introducen en ese ambiente típicamente americano (el cuadro de Pollock, el corte del traje de la señora Rosepín, el atuendo “noventero” de la joven patinadora…). De la misma forma, encontramos la tienda de antigüedades Érase una vez, el café Grimm o la caperucita azul que podemos encontrar en una de las últimas páginas, detalles que junto con Hernández (o Fernández) nos sugieren un mundo de cuento en el que todo es posible.

La tranquila convivencia entre los distintos personajes (gatos, perros, hipopótamos, cebras, perros salchicha y hasta personas de carne y hueso), trasladan al cuento clásico a un universo irreal y mágico, pero el fuerte peso de ese ambiente de misterio y aventura hace que se vea con naturalidad que una mujer elegante y un gran perro que fuma puros sean marido y mujer.

En casa todos hemos disfrutado mucho de esta historia, y nos ha sorprendido para bien, a pesar de que ya conocíamos el final…

 

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Cuentos en verso para niños perversos

cuentos en verso...

A: Roald Dahl   I: Quentin Blake  T (traducción): Miguel Azaola  E: Alfaguara, 2001 (1ªE: Jonathan Cape Ltd, Londres, 1982)

Estáis ante una de esas magníficas obras nacidas de la colaboración entre Roald Dahl y Quentin Blake.

Roald Dahl, autor, entre otros, de los conocidísimos Matilda y Charlie y la fábrica de chocolate, se lo pasa en grande en este álbum, destripando cuentos clásicos hipermegaversionados, con un lenguaje descarado que hace reír a niños y adultos.

Nos mantenemos firmes en nuestra cruzada de despertar el humor y la ironía del adn de nuestros hijos, ya que pensamos que son dos elementos que les harán ser más críticos y felices. Y nos encontramos frente al álbum perfecto para conseguir este cometido. Las princesas no son tan monas, ni los lobos tan malos, ni las niñitas tan adorables; no es cuestión de crear niñas góticas a cascoporro, pero tampoco nos parece muy sano que todas ellas vistan de rosa chicle. Un poquito de rosa, un poquito de negro…un poquito de todo.

En Cuentos en verso para niños perversos encontramos seis versiones disparatadas y canallas de seis cuentos clásicos por todos conocidos: Caperucita Roja, Los tres cerditos, La Cenicienta, Blancanieves, Ricitos de Oro y Las Habichuelas Mágicas.

El hecho de que estén narrados en verso los hace aún más divertidos y cercanos a los niños, y los dota de un ritmo y una musicalidad que los convierte en juego a sus ojos.

No sabríamos con qué versión quedarnos, qué verso destacar entre todos los que nos han hecho reír, así que, sin comprometernos a decir que el siguiente es el mejor, lo que sí afirmamos es que ha sido uno de los elegidos:

Yo en cambio, le daría otro final

a un cuento tan infame y criminal:

“¡Papá!- grita el Osito- estoy furioso.

No tengo sopa”. “¡Vaya!- dice el Oso-.

Pues sube al dormitorio: está en la cama,

metida en la barriga de una dama,

así que no tendrás más solución

que dar cuenta del caldo y del tazón”.

Rizos de oro y los tres Osos

 

Hombre Luna

hombre luna

A: Tomi Ungerer  I: Tomi Ungerer  E: Libros del Zorro Rojo, 2012 (1ªE: Diogenes Verlag AG Zürich, 1966)

Sí, Tomi vuelve a Kiriaki. Bueno, lo cierto es que nunca se ha ido puesto que ya sabéis que es uno de nuestros autores favoritos.

Nos atrevemos a decir que Hombre Luna es uno de nuestros preferidos dentro de los preferidos, uno de los escogidos entre los previamente escogidos, la “crème de la crème”, el no va más; ¿tal vez estemos creando demasiadas expectativas?…bueno, es que en casa nos encanta.

Hombre Luna, agazapado dentro del perímetro del susodicho satélite, mira con envidia y con un punto de deseo las fiestas y bailes que los humanos celebran en la tierra. Con la esperanza de poder acudir a uno de esos jolgorios, se agarra a tiempo a una oportuna estrella fugaz e, incauto de él, se deja caer en el planeta tierra.

La ignorancia de los terrícolas y sus miedos absurdos les llevan a temer a este ser inmaculado y, por consiguiente, a encerrarlo en prisión, pero él tiene un as en su manga, un oculto poder que le otorga su propia condición lunar…

Os aconsejamos fervientemente que lo leáis con vuestros hijos, que lo lean ellos solos, que únicamente lo leáis vosotros o que se lo regaléis a alguien, pero por favor, ¡que alguien lo lea!

Las ilustraciones, cómo no, son magníficas. En un estilo totalmente diferente al de La Familia Melops, Críctor o Adelaide (estilo que también nos chifla…), y más en la línea de Los tres bandidos, Tomi Ungerer crea una atmósfera a la vez infantil y macabra, a la vez naif e insolente, a la vez inocente y transgresora.

Desde el baile divertido y descarado de la pareja de la segunda ilustración hasta la mesa rodeada de poderosos ignorantes de la penúltima, nos dejan vislumbrar el carácter combativo y crítico del autor.

¡A disfrutar!

El monstruo peludo

el monstruo peludo

A: Henriette Bichonnier I: Pef  E: Altea benjamín, 1982

Nos ha encantado recordar junto con nuestros hijos esta versión macarra de La Bella y la Bestia que nosotros leímos en nuestra más tierna infancia.

Por supuesto que la horrenda imagen del monstruo peludo es inolvidable, pero nos ha sorprendido descubrir, que había otro detalle de las ilustraciones que había conseguido sobrevivir a la abundante información (aunque no por ello útil), que hemos ido acumulando en nuestra memoria a lo largo de…muchos años: el interminable cable telefónico del  animal peludo, inconfundible espagueti rojo y blanco imposible de destruir.

Nos encontramos frente a una historia divertida y canalla, cosa que animó a su ilustrador a aceptar el encargo (según Pef, por fín había encontrado una historia para niños que no fuera un rollazo).

Lucila ha encandilado a nuestros hijos por el descaro de sus rimas, que nos hacen repetir una y otra vez, y les ha encantado descubrir a una princesa que aunque tiene castillo, ni es rosa ni busca un príncipe (aunque puede que lo encuentre sin querer…).

Las ilustraciones del monstruo que Pef realizó, no podían ser más peludas ni más repugnantes, y llegan a su momento culmen cuando el animal se nos presenta en plena explosión de rabia con sus diferentes elementos esparciéndose por doquier (ojos, dientes y lengua incluidos). De hecho, es una de las páginas que más han gustado en nuestra casa, y hemos pasado un buen rato intentando descubrir qué era cada uno de los pedacitos…

Os animamos a que leáis este álbum, ya que es una de esas historias que no presupone que el lector o lectora sea un ñoño.

El ladrón de gallinas

el ladron de gallinas

A: Béatrice Rodríguez I: Béatrice Rodríguez E: Libros del Zorro Rojo, 2010

El ladrón de gallinas es un álbum ilustrado, únicamente ilustrado, vamos, que no tiene texto.

A pesar de ese pequeño detalle, es un álbum que se entiende perfectamente, y cuenta una historia, así, sin palabras, que habla de la amistad, la aventura, la desconfianza, y ya de paso, finaliza con una lección de amor sin fronteras.

Vamos que, para no tener texto, Béatrice Ródriguez ha sabido exprimir al máximo el poder de la ilustración.

Un zorro llega a una granja. Sigiloso, para no ser descubierto, entra en el gallinero, y sale a todo correr, con una gallina bajo el brazo. La ha robado, sustraído, raptado. Corre despavorido, pero el resto de animales de la granja, que velan día y noche por el bienestar y la seguridad de sus compañeros, han descubierto al ladrón, por lo que comienza una trepidante persecución con intención de salvar a la gallina de los inevitables mordiscos del temido zorro.

El zorro sube montañas, surca mares, atraviesa oscuros bosques, pero los fieles compañeros de granja de la gallina no desfallecen y persiguen al ladrón superando todos los obstáculos imaginables.

Podéis utilizar vuestras propias palabras para potenciar la emoción de la gran persecución, y ya veréis como el desenlace encanta a vuestros hijos. Porque, al final…tenéis que leerlo, digo…, verlo; ¡es genial!.

Margarita

margarita

A: Rubén Darío   I: Monika Doppert   E: Ekaré, 2004 (1ªE: 1979)

Este pequeño poema de Rubén Darío nos ha encantado a toda la familia. La historia de una princesa que parte sobre su barca en busca de una estrella, parece un argumento que podemos encontrar en cualquier cuento rosa y con purpurina que vendan en alguna gran superficie comercial. Pero claro, puesta la historia en boca de Rubén Darío y eliminado el color chicle de la composición para sustituirlo por unas ilustraciones en blanco y negro que levitan sobre unos sobrios cajetines que contienen el texto (formato que nos recuerda a la genuina estética del cine mudo), todo cambia, y cambia mucho. De hecho, me atrevería a decir, que de esta manera ya no lo encontraremos en una de esas grandes superficies…(ojalá me equivoque…)

Hemos encontrado varias versiones ilustradas de este poema; nosotros hemos leído la que os ponemos en la imagen, con ilustraciones de Monika Doppert  , que nos parece que potencian el texto de maravilla y que crean un ambiente de sueño y cuento, de alegoría e irrealidad que le van “que ni pintado”… Pero hay otras versiones, una de ellas ilustrada por Elena Odriozola, ilustradora que merece toda nuestra admiración.

La ilustración que acompaña a la frase “…y un rebaño de elefantes”  nos encanta, al igual que el gran manto del rey y el mar-universo.
El verso que tras muchas lecturas a resultado definitivamente ganador en nuestra casa es el siguiente:

“[…] y una gentil princesita,

tan bonita,

Margarita,

tan bonita, como tú.”

¿cuál es el vuestro?