La reina de las ranas no puede mojarse los pies

la reina de las ranas...

A: Davide Cali   I: Marco Somá   E: Libros del zorro rojo, 2013

Un día cualquiera y de manera accidental el equilibrio reinante en un estanque republicano se rompe. De la noche a la mañana, una de las ranas (que hasta ahora había sido similar a las demás, misma estatura, mismo tono de piel, mismos usos y costumbres) se convierte en la reina de la charca.

Comienza así una monarquía batracia apoyada por una serie de ranas consejeras que, parece ser, saben de todo. Tienen muy claro lo que debe ser una reina de las ranas; lo que debe hacer,  decir y como se debe comportar con las que hasta ahora habían sido sus iguales.

Hasta que, frente a este nuevo orden monárquico, una rana anónima se pregunta: ¿por qué ella es la reina?

Nos ha encantado este álbum que trata un tema tan atemporal como el poder de los que se llaman a sí mismos poderosos y las injusticias que ese poder causa sobre todos aquellos que no se incluyen en ese círculo de amigos y consejeros.

Nos ha gustado también que, frente a la injusticia, un pequeño empujoncito de ingenio puede volver a poner las cosas en su lugar (a pesar de que la estupidez humana, digo, batracia, pueda repetir los errores pasados en cualquier momento)

La ilustración con un aire retro en los atuendos, los decorados y en el tono general de las láminas, nos ha gustado mucho, y la profusión de detalles de cada una de las escenas han generado un montón de preguntas en nuestros hijos.

El único “pero”, en nuestra opinión (la de los niños y los adultos), el epílogo: una aclaración totalmente prescindible.

Por lo demás, muy recomendable.

El pirata y el boticario

el pirata y el boticario

A: Robert Louis Stevenson   I: Henning Wagenbreth   E: Libros del zorro rojo, 2013 (1ªE del texto y título original: “Robin and Ben or the Pirate and the Apothecary”,  Chatto&Windus, Londres, 1921).

Admitimos que la ilustración es un poco heavy. Admitimos que cuando nuestro hijo lo descubrió en una librería intentamos alguna maniobra de distracción para que se fijase en un álbum un poco más amable (sin pistolas, espadas o charcos de sangre). Pero os contamos también que fuimos nosotros los que finalmente lo tomamos prestado de la biblioteca para disfrutarlo en casa durante unas semanas.

El pirata y el boticario es un texto en rima del célebre autor de la genial obra  La isla del tesoro (que esperamos comentar algún día no muy lejano). También en esta ocasión nos habla de malvados piratas y sus excesos de juergas y aguardiente pero nos describe además a un “pirata de tierra”.

Robin y Ben son dos amigos de la infancia, que ya desde niños decidieron tomar caminos diferentes.

Robin se enroló en un barco pirata a una edad temprana, y el viaje se lo patrocinó su desgraciada madre, eso sí, a punta de pistola. Ben, en cambio, era más astuto y decidió sisar en vez de robar.

A Robin se le veía venir; a Ben, ni lo veías cuando venía.

Se trata de un poema irónico y mordaz, que con un estilo tan descarnado que salta al territorio de lo cómico, realiza una evidente crítica social.

La ilustración nos ha permitido descubrir que si un charco de sangre se dibuja de manera geométrica con sus aristas y sus bordes claramente definidos, ya no es tan espeluznante.

Matilda

matilda

A: Roald Dahl   I: Quentin Blake   E: Alfaguara, 2013, 54º edición (1ªE: Altea, Taurus, Alfaguara S.A, 1989)

Vamos ha empezar a lo grande. El clásico de todos los clásicos dentro de la literatura juvenil. Y para ello, nos reencontramos con unos viejos conocidos de KIRIAKIbooks, sus autores, Roald Dahl y Quentin Blake.

Nuestros hijos son todavía pequeños para leer este conocidísimo álbum y desde luego que no tenemos la imaginación suficiente para saber cómo llegarán a la edad de lectura recomendada por la editorial (12 años), teniendo en cuenta que les quedan por atravesar 7 u 8 años de era digital. No sabemos si para entonces las ingeniosas bromas de Matilda, inocentes pero efectivas, seguirán haciendo reír a un preadolescente que ya ha sido bautizado por Youtube, pero la fe en los clásicos nos inclina a pensar que sí; ya veremos…

Lo que podemos afirmar es que tras contarles las “chapuzas” que Matilda trama contra su padre y los avatares del día a día en la escuela bajo la amenazante mirada de  señorita Trunchbull, nos han suplicado que les leamos el libro hasta el final.

Ya sabéis que siempre nos encanta el resultado del trabajo de este tándem canalla formado por Roald Dahl y Quentin Blake.

La habilidad de este escritor para narrar historias que parecen surgidas de la mente de un niño y las geniales ilustraciones, aparentemente sencillas, de Quentin Blake crean una atmósfera divertida y conmovedora en la que todo es posible: desde que una niña de cuatro años lea a Dickens, hasta que una temible profesora practique el lanzamiento de martillo con una tierna alumna de infantil.

Desde KIRIAKIbooks consideramos que la mayor enseñanza que esta lectura puede proporcionar a sus jóvenes lectores es el poder y la felicidad de una persona lectora, niña o adulta; tanto Matilda como la señorita Honey han sido y serán capaces de superar todas las desgracias y complicaciones, porque gracias a la lectura han conseguido una mente abierta y despierta, que les permite ver los problemas desde arriba, pudiendo encontrar así su solución.

¡Ya estamos de vuelta!

Bienvenidos a todos. Estábamos deseando encontrarnos con vosotros y comentaros nuestros descubrimientos estivales.

Ya están aquí los corticoles, los coleccionables que suspiran por subsistir más allá de marzo, la necesidad de comprar nuevas batas y zapatos de invierno…la organización, en definitiva.

Esperamos que hayáis tenido tiempo de descasar y de leer en estos meses de horarios imposibles, pero si no ha sido así, tranquilos, ya empieza el curso, y con él, el orden de los horarios impuestos, así que…¡a poner día y hora para ir a la biblioteca!

Comencemos…