¡Feliz Navidad!

Primero: nos queremos disculpar desde KIRIAKIbooks por estas dos semanas de silencio, en las que no hemos propuesto ningún nuevo álbum con el que disfrutar junto a los pequeños.

Y es que este fin de trimestre ha sido un poco ajetreado; pero, cómo no, hemos seguido leyendo y descubriendo nuevas historias que compartiremos con vosotros a la vuelta de las vacaciones escolares.

Deseamos que Papa Noel, los Reyes Magos, Santa Claus el Olentzero o cualquier otro ser generoso habitual en estas fechas, sigan apostando por la lectura, tanto si los agasajados son niños como si son adultos.

¡Feliz Navidad!        

¡Oh no Lucas!

oh no lucas

 

A: Chris Haughton   I: Chris Haughton   E: milrazones, 2012 (1ªE: Walker Books Ltd, 2012)

Este álbum lo hemos descubierto a través del blog de La Casa de Tomasa, que ya hemos nombrado en alguna ocasión ( http://casadetomasa.wordpress.com/ ) y que sigue siendo para nosotros fuente de inspiración. Está incluido en su exclusivo listado de aspirantes a los “20 cuentos 20” de 2014, la crème de la crème, los elegidos, los mejores descubrimientos del año a los expertos ojos de las tomasas.

Hay tres cosas que nos han gustado de este álbum:

1. Sus ilustraciones: superposiciones de tintas planas, sin grandes detalles pero con mucha fuerza, sugerentes, claras y limpias. Un esquema a todo color de lo que dicta en texto.

2. La tipografía: atrevida y grosera, a juego con las imágenes. Geométrica, exagerada, efectiva. Con alguna palabra en mayúsculas que enfatiza los sentimientos de Lucas y de Quique: “ME ENCANTA”, “REVUELTO”, “ENTERA”.

3. La historia: ya sabéis que en KIRIAKIbooks tenemos debilidad por las historias con tufillo irónico, cuentos con cierto humor que hacen sonreír a los pequeños con esa media sonrisa llena de satisfacción: “se lo que dice, pero también intuyo lo que quiere decir…”; es lo que vemos en los ojos de nuestros pequeños.

Lucas, un perro ratonero fiel a su amigo Quique, de buen corazón pero débil carácter, sabe lo que tiene que hacer pero no siempre lo consigue. Las tentaciones le atraen demasiado, le incitan a saltar la línea de lo que no debe hacer (sentimiento que los pequeños de casa experimentan varias veces al día…).

Tras la ausencia de Quique, éste vuelve a casa y, lejos de echar la bronca a Lucas por la que ha montado, se limita a poner delante de los ojos del perro todas sus “fechorías”. Esto es suficiente para que Lucas recapacite y se muestre más firme ante futuras tentaciones.

Pero toda medicina deja de hacer efecto en algún momento, y esto lo sabemos pequeños y mayores…

¿Qué hará Lucas?