El libro del cohete

el libro del cohete

A: Peter Newell (versión de Aloe Azid)   I: Peter Newell E: Thule Ediciones S.L. ,2008 (1ªE: 1912)

Aprovechando que en nuestra biblioteca han preparado amablemente un “rincón de la poesía” para los más pequeños, nos hemos venido a casa con un par de álbumes, uno de los cuales os presentamos hoy.

Se trata de todo un clásico de Peter Newell, autor que en su día conocimos por El libro inclinado (del que os hablaremos otro día), que en uno de sus préstamos “intercomunitarioatonómicos” nos prestó R.

El libro del cohete nos conquistó en la biblioteca por su cuidada edición y sus ilustraciones de comienzos del S.XX (niños y niñas con melenita, padres con bigote y traje oscuro, madres con vestidos largos y cuellos hasta las orejas, botines, canesús y antiguos baúles). Pero lo que llamó la atención de nuestros hijos fue que todas y cada una de las páginas estaban físicamente agujereadas por el proyectil, ¿hay algo más apetecible que un libro taladrado?, ¿algo más atrayente que unas páginas perforadas?, ¿eso que tus padres nunca jamás dejaran que hagas en casa con uno de tus libros?.

El esquema del texto nos ha encantado y es perfecto para los niños que comienzan a acercarse a la poesía. Un crío corretea por el sótano de un edificio de viviendas (es el hijo del portero, tiene todo su derecho…como les gustaría a nuestros pequeños ponerse en su piel), y se le ocurre (como se les ocurriría a los nuestros) encender una cerilla y prender la mecha de un cohete reluciente que atrae su atención.

A partir de esta primera página el cohete va atravesando los sucesivos pisos del edificio desde el primero hasta la buhardilla.

Cada página una planta; cada planta una escena doméstica; cada escena doméstica una rima. Todas ellas cómicas, irónicas, mordaces. Estamos seguros de que vuestros hijos elegirán su preferida; los nuestros lo han hecho:

 

PISO OCTAVO

Siguió aquel cohete feroz

su itinerario extraño

hacia donde Eloy, en albornoz,

se preparaba un baño.

Abrió otro desagüe el torpedo

e inundó todo el cuarto.

Al hombre pasmado de miedo,

casi le da un infarto.

Nos ha gustado mucho la traducción de este álbum rimado (siempre complicado…), a pesar de que el habitante del piso tercero de este inmueble newyorkino de principios de siglo a haya pasado a llamarse Aitor, para que la rima funcione…

Por otro lado, sus ilustraciones son geniales: todas ellas en la página derecha enmarcadas por una gruesa línea negra a modo de cuadro, cada una de ellas en blanco y negro y otro único color, y atravesadas por el orificio producido por el viaje del cohete.

Las escenas, el mobiliario y el vestuario nos trasladan a lo que debió de ser la vida cotidiana de los habitantes de Nueva York de 1912.

Genial oportunidad para leer poesía divertida con nuestros hijos.

¡A por él!

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Un pensamiento en “El libro del cohete

  1. Nosotros tenemos “el libro del agujero” en casa: mismo autor, idéntico argumento, y ¡caramba! incluso mismo agujero. Sólo que la trayectoria es horizontal, jejejeje, y una de las páginas (en la que aparece una familia negra) durante muchos años fue censurada por racista.

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