¡Fieras feroces!

fieras feroces

A: Chris Wormell I: Chris Wormell   E: Editorial Juventud, 2010 (1ªE: Random House Children’s Books, 2009)

Esta es una historia que ha fascinado a nuestros retoños (la hemos leído hasta tres veces seguidas, ¡uf!) pero que a los adultos nos ha dejado perplejos…por decirlo de alguna manera.

No todo es lo que parece: ¿qué pensáis si os decimos que la primera ilustración retrata a un niño menudo e indefenso sentado sobre el tocón de un árbol mientras un gran oso pardo le acecha tras los árboles del espeso bosque? Pues que nos encanta ilustrar a nuestros queridos niños sobre el bonito arte de la descuartización humana ¿no? Pues no. Y eso que cuando avanzamos y pasamos una página tras otra, el susodicho  niñito se encuentra con un elefante, un león, un cocodrilo, un lobo y una pitón.

Bueno pues, uno a uno, el niño va explicándoles a estos entrañables animalillos que su mamá le ha contado que el bosque está lleno de fieras feroces, que es peligrosísimo adentrarse en la espesura porque todos esas sádicas criaturas están deseando comernos de un bocado, aplastarnos de un pisotón, arrancarnos la cabeza en un plis-plas (esto del plis-plas ha causado sensación) Sí, esas escalofriantes historias se las ha contado su querida mamá, la que se supone que quiere que su niño sea feliz.

Todas estas fieras se quedan alucinadas escuchando las terribles fechorías de las que son capaces las otras fieras, las feroces, y no dan crédito a las palabras de Juan. Les mete el miedo en el cuerpo y uno tras otro se suman a la aterrada comitiva, que escruta el oscuro bosque con los ojos llenos de pavor.

De repente…¡un ruido de pisadas! ¡una luz!  o ¡un brillante ojo amenazador! y finalmente…¡el rugido más escalofriante que hayan oído nunca!

Como muchos de vosotros habréis imaginado (y perdonad que a los demás les desvelemos el misterio) se trata de la mamá. Bueno, de la madre. No, mejor, de la progenitora. Bueno, elegid vosotros el nombre que menos ternura de: en bata, con los pelos revueltos, una linterna y muuuuuchas ganas de echar la bronca.

Juan, arrastrado por la sobrehumana fuerza de la… señora, dice:

“Pero mamá, yo no he visto ninguna fiera feroz” (hasta ahora, se entiende…)

Las ilustraciones son geniales; nos han encantado las expresiones de las fieras feroces.

¡Ay!, las madres…

(Gracias M y O, vuestra librería es acierto seguro…)

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