¡Horton escucha a Quién!

horton escucha a quien

A: Dr. Seuss I: Dr. Seuss E: Lectorum Publications, Inc, 2003 (1ªE: Dr. Seuss Enterprises, L.P., 1954)

Nos encantan los animalillos peludos de Dr. Seuss. Ya disfrutamos de sus “pelusillas” multiformes hace un tiempo gracias al álbum “Un molillo en mi bolsillo” y esta vez, nos lo hemos vuelto a pasar pipa (je, je, hasta el elefante parece peludillo…)

Sólo un animal de varias toneladas ha sido capaz de percatarse de que una minúscula mota de polvo estaba habitada por…¡quienes!. Una mota de polvo volando para aquí y para allá, cual planeta supersónico impulsado por colosales corrientes de aire, es el “territorio” en el que los quienes han levantado su ciudad.

En cuanto Horton, el elefante, descubre tal milagro, se compromete a cuidarlos y respetarlos por el resto de sus días, erigiéndose en el heroico protector de tan insignificante y vulnerable pueblo. Pero el “canguro amargado” (junto con el cangurito que llevaba cargado) y los “Malvadines”, tres monos faltones y desquiciantes, se ríen de su descubrimiento y le hacen sufrir, casi hasta el infarto, entregándole la susodicha motita sobre un trébol a la cabro…águila negruzca llamada Malagüero. Que tras depositar el hierbajo en medio de un campo de tréboles de 400 Km2 (o más, a juzgar por las ilustraciones), obliga a Horton a encontrar una aguja en un pajar.

¿Qué pasará? ¿Se librará el buenazo de Horton de las alimañas que le arrebataron el “polvito”? ¿Conseguirá salvar al pueblo de los quienes? ¿Volará la motita a rebufo de un Airbus perdiéndose en la inmensidad del océano?

A nuestros retoños (y a nosotros) nos ha encantado esta disparatada historia de Dr. Seuss (con deciros que tenemos una penalización de 15 días en la biblio por devolverlo tarde…)

La ilustración: genial. Con todos los ingredientes a los que su autor nos tiene acostumbrados. Gran movimiento en las escenas, frescura, vitalidad, muy expresivas y lo más importante, divertidísimas.

Finalmente, el texto rimado viene a cerrar el círculo de, para nosotros, un álbum sobresaliente.

¡A disfrutarlo!

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Yo quiero mi gorro

yo quiero mi gorro

A: Jon Klassen I: Jon Klassen  E: Editorial Milrazones, 2012 (1ªE: Walker Books, 2011)

Ji, ji. “Excusatio non petita, accusatio manifesta”. ¡Qué divertido!

Otra vez Jon Klassen, otra vez un gorro. Y otra vez que nos lo hemos pasado pipa.

El dueño del gorro en cuestión, un enorme oso pardo con gran cuerpo y cerebro justito, nos lo deja clarísimo en la primera página: “Mi gorro ha desaparecido. Quiero tenerlo otra vez”.

Cegado por esa urgencia ni mira a las criaturas a las que interroga en cada una de las páginas. “¿Has visto mi gorro?”. Al toparse con el conejo, se le pasan por alto dos cosas sospechosas:

  1. En lugar de limitarse a negar haberlo visto, le suelta un alegato “soyculpableyestoyaladefensiva” con frasecitas tipo: “yo no robaría un gorro” o “Y no me hagas más preguntas”.
  2. El conejo lleva sobre su cabeza un gorro rojo y puntiagudo.

Como decíamos el oso no es un lumbreras y nuestros retoños lo han celebrado con alegría: “Pero oso, ¡si lo lleva puesto!” El peludo animal continúa su búsqueda hasta que, tras interrogar al reno, este le pregunta: “¿Cómo es tu gorro?” Y el oso, al describirlo, cae en la cuenta (por fin…) de que ha visto su gorro sobre la cabeza del conejo.

Hace el camino de vuelta corriendo cual “carros de fuego”, se encara al dentudo animal (máxima tensión mirándose a los ojos) y…resulta que el oso no era tan tonto: cuando al poco rato el castor le pregunta por el conejo nos damos cuenta de que se acordaba a la perfección de la fórmula “aminomemiresqueyonohesido” utilizada por el ladrón de gorros unas páginas antes.

Muy divertido.

Las ilustraciones son magníficas y la introducción del rojo impecable. Genial. A por él.

Ahora mismo.