Con el ojo de la i

con el ojo de la i

A: Mar Benegas  I: Olga Capdevilla E: A buen paso, 2015

Hoy os presentamos una de poemas, ¡cómo lo hemos pasado!

Trabalenguas, lenguapasas, tiempotrabas y pasalenguas; todo esto y mucho más es lo que vais a encontrar en este magnífico álbum ¿infantil?, no lo sabemos (y nos importa un pimiento), lo hemos disfrutado niños y mayores.

Un montón de juegos divertidos: tendréis que investigar, descifrar misteriosos asesinatos de letras, desentrañar mensajes secretos, aprender glíglico y, lo más importante y divertido, tendréis que afilar vuestras lenguas porque, en más de una ocasión, no serán capaces de obedecer las órdenes que reciban de vuestros cerebros ( a nosotros casi se nos ha hecho un nudo la señora muy enseñorada que siempre va mojada…)

Compendio de divertimentos que nos dan ideas para hacer que las horas de un viaje se acorten. Trabalenguas revisados (nueva versión de “Tres tristes tigres”), poemas con una sola vocal y palabras inventadas a tutiplén han hecho que alguno de los pequeños KIRIAKIs lleve un rato con hipo.

En esta ocasión se nos hace difícil decantarnos por un poema favorito pero, tras someterlo a votación popular, el podio queda así:

En primera posición, “Hablar y entender el glíglico”.

A pocas palabras de distancia, “Las ventanillas”, que tenemos que leer frente al espejo.

Y entrando por los pelos en la tête de la course, un empate técnico entre “Hablar en clave” y “Misterioso asesinato en el tren”.

Os animamos sinceramente a que lo conozcáis. Todo un descubrimiento.

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El castor constructor y otros animales arquitectos

el castor constructor...

A: Daniel Nassar  I: Julio Antonio Blasco E: Promopress Editions, 2014

A los que conozcan a la familia KIRIAKI puede que este título les huela a chamusquina…¡pero no! Es genial, y para todos los públicos…

Insectos, aves, mamíferos, anfibios…con este álbum hemos aprendido que el bricolage gusta a grandes y a microscópicos, que podemos encontrar “chapucillas” tanto en una charca como en lo alto de un campanario.

Además del interesantísimo contenido que nos ha arrancado unos cuantos “¡Hala!”, nos ha encantado el formato, la ilustración, el diseño global del álbum.

Cada una de las dobles páginas (desplegables, además), nos presenta a un arquitecto con estilo propio: la hormiga, la termita, el castor, la abeja, la cigüeña, la rana gladiadora…Todos y cada uno de estos seres planean y construyen su hogar, casi todos ellos, para dar cobijo y protección a sus churumbeles, aunque también hay excepciones: la macabra perfección de la tela de araña ideada, entre otras cosas, para asegurar la comida de su dueña, o el pequeño pergolero satinado (aclaramos que es un pájaro, para los incultos como nosotros), que construye su hogar para enamorar a la hembra.

Unas más conocidas como las increíbles celdillas exagonales que conforman las colmenas frente a otras, al menos para nosotros, más desconocidas, como la esponjosa habitación que la rana gladiadora se fabrica en un plis plas batiendo con sus dedillos su propia baba (bien, nos encanta que lo haga, pero no creo que la visitemos…)

El chimpancé, la mariposa…en fin, un montón de viviendas autogestionadas que nos recuerdan la riqueza y perfección del mundo animal.

Didáctico, interesante y bonito. Nos encanta

Un día diferente para el señor Amos

Un dia diferente para el senor Amos

A: Philip C. Stead  I: Erin E. Stead E: Editorial Océano SL, 2011 (1ªE: Editorial Océano de México SA, 2010)

Dos impresiones que nos han acompañado durante la lectura de este álbum, bueno…tres:

  1. La ilustración es EXTRORDINARIA, pero de verdad.
  2. Al señor Amos ya se le veía flojillo desde la primera página.
  3. La lectura profunda (el placentero último sueño del señor Amos mientras el globo rojo se aleja acercándose a la luna) nuestros retoños no lo pillan, fijo. También os decimos que puede que la interpretación de esta alegoría haya sido un poco agorera por nuestra parte…

Puede que esta interpretación sea única y exclusivamente consecuencia de nuestra mente corrompida por el análisis patológico y el razonamiento extremo. De todas formas, y continuando con esta personal y mortífera interpretación, la forma sutil y acompañada de describir el momento de cambiar de barrio nos ha reconfortado. Y hasta aquí las impresiones de una mente enferma de “adultez”.

A los pequeños, por su parte, no les hace falta intuir ese misterio universal para disfrutar de esta tierna historia de generosidad y amistad. El señor Amos se ve reflejado en todos y cada uno de los animales del zoológico en el que trabaja, y los cuida y los atiende como si fueran de su familia. Le gusta el ajedrez, como al elefante; se desplaza a la misma velocidad que la  tortuga; es tan tímido como el pingüino; se asusta en la oscuridad, como el búho, y tras despertarse entre mocos y estornudos, se siente identificado con el alérgico rinoceronte. Cuando llega el momento, todos sus amigos del reino animal le corresponden con sus cuidados y su cariño.

Una genial historia que refleja el dicho de “predicar con el ejemplo”. Sería recomendable leérsela a nuestros retoños por prescripción médica; también a los adultos.

En fin, para ser sinceros, lo que realmente nos ha cautivado hasta desarmarnos por completo han sido las ilustraciones. No nos cansamos de verlas.

Y esto, ¿qué es?

y esto qué es

A: Jürg Schubiger I: Wolf Erlbruch E: Libros del zorro rojo, 2015

Éste que os presentamos hoy es un álbum diferente. Es increíble cómo dentro de un formato convencional puede caber tanto absurdo…Es posible que no guste a “todos los públicos”, no es una historia tradicional; no empieza, no acaba, no se desarrolla…A nuestro entender, recoge un instante que se da en todos los hogares con criaturas: esas tardes que se estiiiiiiran y se estiiiiiran con preguntas interminables: “Y esto, ¿qué es?” (posterior respuesta de la progenitora), “Y esto, ¿qué es?” (consiguiente respuesta del progenitor), “Y esto, ¿qué es?” (respuesta elaborada y conjunta), “Y esto, ¿qué es?” (por fin nos damos cuenta de que no son dudas…son juegos). Y es a esta cuarta pregunta a la que responde este original álbum lleno de fantasía y absurdo (del bueno)

Como siempre, tenemos nuestros favoritos:

“- Y esto, ¿qué es?
– Una musaraña
– ¡Pero nada tiene de araña!
¿Hay también un ratónpiraña?
– Sí, aunque más que un ratón, es un cerdo de mar, una alimaña
– ¿No será todo esto una gran patraña?”

Animalillos inventados, juegos de palabras, rimas, ocurrencias. Ingredientes que en KIRIAKI nos aseguran unas risas.
Las ilustraciones, tan absurdas e imaginativas como el texto. Todas geniales (empezando por la orejuda liebre de la portada); la más divertida para nosotros, la que acompaña a este acertijo:

“- Y esto, ¿qué es?
– No lo se ni un poquito
– Algo que en la oscuridad zumba o pica,
¡Tiene que ser un mosquito!
– Si solo zumba pero no pica,
es de lo más cortés,
Parece un mosquito pero no lo es”

¡A por él, valientes!