Martín y la luna y Martín y la primera nevada

martin y la luna     martin y la primera nevada

A: Sebastián Meschenmoser I: Sebastián Meschenmoser E: Fondo de Cultura Económica, 2014 (1ªE: Esslinger Verlag J.F. Schreiber, 2006)

Un miembro de la familia KIRIAKI se llama Martín y sobre sus zapatos aparecieron este par de álbumes la mañana de reyes. ¡Qué felicidad un libro personalizado!

Tras la primera lectura han pasado a ser unos de nuestro favoritos, a los que acudimos con asiduidad cada noche.

Y nos han conquistado por varias cosas:

1. Sus protagonistas: Martín, una ardilla inquieta y pelirroja, que siempre se pregunta cosas interesantes, se rodea de un grupillo de animales de bosque, tan entrañables como ella. El erizo Erick, Ramón el cabr…cabrito, Bruno el oso despeinado y un séquito de ratones, abejas y demás bichejos.

2. El tono cómico de sus historias: un tremendo queso gruyere que aterriza sobre la rama del árbol en el que Martín tiene su madriguera y le trae por la calle de la amargura, pensando que es la luna llena que ha caído del cielo, lo que le hace temer que será acusado de ladrón y enchironado en una lúgubre celda.
O los esfuerzos sobrehumanos (sobreanimales) de Martín por no comenzar a hibernar hasta no ver el primer copo de nieve del invierno. Sólo ramón conoce la nieve, dado que el resto de la cuadrilla duerme de diciembre a marzo, por lo que, guiados por la descripción del cabrito, intentan averiguar qué es un copo de nieve (carcajadas en nuestra casa por alguna de las interpretaciones)

3. Y por si todo esto fuera poco, lo que realmente nos ha hecho “fanses” de Meschenmoser han sido sus magníficas, expresivas, vitales, tiernas, irónicas, sinceras, extraordinarias, apasionantes…ilustraciones.

¿Hemos sido suficientemente claros? ¡Las ilustraciones son una pasada! Os recomendamos ardientemente que os hagáis con algún ejemplar (la doble página que muestra a Martín correteando por un árbol nos ha dejado mudos).

Hay un tercer libro en la serie que aún no tenemos. Pero tendremos.

 

Barro de Medellín

barro de medellín

A: Alfredo Gómez Cerdá I: Xan López Domínguez E: Editorial Luis Vives, 2008

La familia KIRIAKI va creciendo (en edad) y aquí, en esta puerta abierta a nuestras lecturas familiares, se irá notando poco a poco. Cada vez nos interesamos más por la literatura juvenil (sin perder de vista la infantil, que la familia es amplia…). El álbum que hoy os presentamos tiene la etiqueta de “a partir de 10 años” (ya sabéis que a nuestro modesto entender esto es relativo, pero ahí lo dejamos, sirva de orientación)
Bien, al grano.

Barro en Medellín tiene muchas cosas. Buenas. Camilo y Andrés son un par de buscavidas de 10 años que recorren un barrio destartalado de Medellín. Su barrio. El más bonito del mundo. Con enormes desniveles, rodeados de montañas y devorando con los ojos la gran urbe que bulle a sus pies. Aman su ciudad, su barrio y su amistad. No aman tanto el trato que reciben de sus padres. Y no entienden porqué tienen que sentirse orgullosos del metrocable o de la recién estrenada biblioteca. No utilizan ninguna de las dos cosas.
Camilo quiere quedarse en su ciudad para siempre y sueña con montar una banda de ladrones con su amigo Andrés. Pero a Andrés le gustaría salir de Medellín y conocer mundo; además, no quiere ser ladrón, ha sufrido por la condición de rateros de su padre y sus tíos. Pero los dos tienen algo claro: su amistad es para siempre, sólo se tienen el uno al otro. No se abandonarán jamás.
Entre trepidantes subidas y bajadas por las pronunciadas pendientes, atrapados por los trapicheos para conseguir las botellas de aguardiente que el padre de Camilo le exige cada mañana, se acercan (por casualidad y por curiosidad) a la biblioteca.
Aquí conocerán a Mar, que les hará replantearse ciertas cosas.
Un final abierto y esperanzador nos hace augurar: “Si Camilo lee, llegará lejos”.

Sinceramente, merece la pena este XIX Premio Ala delta que retrata una biblioteca de barrio como una isla de cultura y respeto.
Un aplauso.

El pincel mágico

el pincel mágico

A: Françoise Jay I: ZHONG Jie E: Editorial Juventud, 2009 (1ªE: Magnard Jeunesse, 2007)

Comenzamos el nuevo año con un cuento chino. Bueno, con la versión de Françoise Jay de un cuento chino. El texto en cursiva evoca en nosotros la imagen de un antiquísimo abuelo chino, bondadoso, paciente, con la sabiduría escapándose por sus orejas, que cuenta a su nieto la historia de Chen, un niño de familia campesina, que tenía un gran corazón y una perspicaz inteligencia.

Siempre hacendoso, ayudando a su familia con el rebaño de búfalos, soñaba con ser el discípulo del gran pintor que trabajaba para Boya, el orondo jefe del pueblo. La precaria economía familiar no le permitía ser dueño de su propio pincel, por lo que, tomando aire y en un arranque de valentía, entró en la escuela de pintura y preguntó al Maestro si podía prestarle uno.

Tras la consiguiente burla del arrogante profesor, Chen se marcha con “una gran tristeza en el corazón” y su orgullo pisoteado, a juzgar por la ilustración en la que gesticula haciendo burla al pintor.Pero Chen está decidido a aprender a pintar y, primero con finos palos sobre el barro y luego con pedazos de carbón sobre las paredes del pueblo, va perfeccionando su técnica y descubriendo su don natural.

Cierta noche, mientras dormía, el venerable anciano al que nos hemos referido al principio se le aparece, y le entrega un pincel mágico con el que “solo un ser humilde y sincero” podrá dibujar. Todo muy chino. Enseguida descubre que todo lo que dibuja con su pincel se vuelve real y así pasa una temporada, ayudando a su pueblo dibujando bueyes, gallos, yuntas y búfalos a tutiplén, hasta que el milagro llega a oídos de Boya y, como cabía esperar, obliga a Chen a dibujar para él.

Y hasta aquí podemos leer; la astucia de Chen consigue poner a Boya en su sitio pero…¿dónde? ¿cómo?

Nos ha encantado. Llevamos una temporada “chinos”, releyendo este cuento a petición popular.

Las ilustraciones (chinas, chinas) están muy bien. Llenas de color y muy expresivas consiguen transportarnos a esas tierras lejanas. Hasta olemos a “rollito”.

Cargados de libros

Estimados regaladores oficiales y extraoficiales navideños:

¡Gracias! Habéis vuelto a conseguir que comencemos un nuevo año lleno de libros. Nos encanta encontrar vuestros presentes; rectangulares, planitos…¡tan apetecibles!
Esperamos que tal y como os pedimos en las cartas correspondientes, hayáis entregado libros a lo largo y ancho del mundo.

Como siempre, agradecida:
La familia KIRIAKI