El museo de Tronquito

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A: Ashild Kanstad Johnsen I: Ashild Kanstad Johnsen E: Nordica Libros S.L., 2016 (1ªE: Gyldendal Norsk Forlag AS, 2010)

Sí. En KIRIAKI tenemos un Tronquito. Tronquito sale todos los martes de excursión. Opina que hay muchas cosas chulas y maravillosas sueltas por ahí. Muchos tesoros. Y se dedica a recoger todos y cada uno de ellos. Es emocionante: piedras extrañas, palos increíbles, plumas, hojas y…cintas, lápices, guantes y calcetines extraviados, zapatos huérfanos, piezas de Lego, dados, listas de la compra ya compradas…¡Todo es extraordinario! Todo merece un huequito en sus cajas, estanterías y armarios.

Pero poco a poco, la casa se nos va llenando, perdón…, se le va llenando, a Tronquito, y se pregunta qué hacer. Habrá que preguntárselo a la persona más sabia que conoce: a su abuela.
Ésta le aconseja que clasifique sus joyas. Que las ordene; las coloque sobre mesas, sillas y alfombras y organice un museo. Todo el mundo disfrutará viendo sus maravillosos hallazgos.

Bien. La idea es buena. Le sirve para ordenar. Y todos sus vecinos pasan un buen rato admirando su inmensa colección de objetos.
Pero ser el “jefe” de un museo es muy esclavo. Hay que abrir. Y cerrar. Y pasar en él todo el santo día. Tronquito echa de menos sus excursiones de los martes. Y decide volver a llamar a la sabiduría echa carne.

Su abuela le da otro maravilloso consejo, que la familia KIRIAKI le agradecerá eternamente.

Aún vivimos con Tronquito pero ya contempla la posibilidad de reciclar…por algo se empieza.
Un álbum muy verde. Por sus ilustraciones y su mensaje.
Si tenéis, como nosotros, un Tronquito en vuestro hogar, os lo recomendamos con fervor.

Un hoyo es para escarbar

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A: Ruth Krauss I: Maurice Sendak  E: Kalandraka, 2016 (1ªE: Harper Collins Children´s Books, 1952)

Llegó Maurice Sendak y…pensó en ellos. Escribió para ellos. Y nos explicó para qué sirven las cosas a través de sus ojos. Los de los niños.

Un adulto hace puré de patatas porque es barato, porque alimenta y porque gusta a todos los niños, por lo que cocina montañas y montañas del mismo. A ojos de un niño, ¿para qué es el puré de patata?, pues para que a todo el mundo le den de sobra. Es evidente.
¿Y el barro? “pues a parte de para fabricar adobe…” pensaría un adulto. “¡Para saltar en él y resbalarse y gritar yupiiiiiiiii!” diría un niño.
O los dedos de los pies (para moverlos), o los brazos (para abrazar), o las manos (para agarrarse de ellas)

Hay una función fundamental para un montón de cosas que la practicidad y el raciocinio adulto han hecho desaparecer.

Un agujero es para sentarse en él, un castillo para hacerlo en la arena, un hermano para ayudarte, las piedritas para hacer montoncitos. Elemental.

Pues eso, si queréis recordar, a través de los movimientos afirmativos de las cabezas de vuestros pequeños, lo fundamental de las cosas, leed con ellos este álbum.
Volver a Sendak de vez en cuando, cura.
A por él.