¡Shrek!

A: William Steig I: William Steig E: Libros del Zorro Rojo, 2012 (1ªE: Farrar, Straus and Giroux, 1990)

¡Esto sí que es un ogro! Con sus verrugas, sus globos oculares enrojecidos, sus pelos en la nariz, su pestilencia innata…
Vale que su versión cinematográfica también era verde y que compartían la forma de trompetilla de sus orejas pero, esa tez tersa y lustrosa, esa mandíbula prominente, esa gallardía y buen corazón, nada tenían que ver con el personaje que inspiró a los amigos de DreamWorks.
Este ogro, el verdadero, el que salió de la cabeza de William Steig (dibujante en The New Yorker durante años) es un OGRO con sus cuatro letras.

La más venenosa de las serpientes moriría entre convulsiones si osase darle un mordisco; árboles y flores se inclinan a su paso intentando evitar el nauseabundo hedor que desprende; su mirada ardiente provoca el desmayo del más armado de los hombres. Es capaz de tragarse un rayo para desayunar, de vencer al más sanguinario de los dragones y de freír vivo a quien se interponga en su camino.

Cuando sus queridos progenitores (el contemplarlos convierte a Shrek en Mister Universo) le dan la patada para animarle a salir del hogar en el que se crió, se encuentra con una bruja (otro bellezón…) que le augura un feliz matrimonio con una princesa que es más difícil de ver que él mismo.
Ante tan prometedor futuro, Shrek se va en busca de su amada, esperando que se cumplan sus horrorosas expectativas.
Tras asustarse un pelín consigo mismo (lo único que puede asustar a quien asusta), consigue plantarse ante la fealdad hecha carne, y una incontenible declaración de amor brota de sus cavernosas bocas:

“Tus callosas verrugas, tus sonrosados granos
como viscosas ciénagas y pestilentes pantanos,
me estremecen”
Dice él.

“Tu nariz de patata, tu puntiaguda cabeza
y tus horribles ojos que miran con fiereza,
me enternecen”
Dice ella.

Y da la impresión de que seguirán regalándose lindezas semejantes el resto de sus pestilentes días.
Muy divertido. Nos hemos echado unas risas. Os lo recomendamos.

Huellas gigantes

A: Fernando Krahn I: Fernando Krahn E: Kalandraka, 2006

¿Pero este álbum es de 2006? ¿De verdad? ¿No es un clásico ruso? Vaaaaale…ya conocíamos a su autor por “Dónde están las tijeras”, pero la atmosfera conseguida es ¡total!

Ante la aparición de unas huellas enormes sobre la densa y esponjosa capa de nieve que rodea una entrañable casa de madera, sus habitantes reaccionan; Papá Aurelio descuelga la escopeta de la pared, mamá Úrsula se tapa la boca con las manos y Pedro y Silvia, los retoños, dan rienda suelta a su curiosidad. Se forran convenientemente y siguen el recorrido de las huellas gigantes con avidez: saben que les llevará a descubrir algo nunca visto.

Cuando Aurelio y Úrsula se percatan de la insensatez cometida por sus hijos, salen tras ellos y alertan al resto de vecinos del lugar. Todos ellos comienzan a seguir el doble camino: pequeñas marcas de los piececillos de los chavales paralelas a enormes huellas amenazantes del más terrible monstruo jamás conocido.

Los progenitores casi se mueren del susto cuando ven morir las huellas en la orilla de un lago helado, en cuyo centro divisan un tremendo boquete. Pero al otro lado del embalse las huellas continúan. ¡Uf! El recorrido y la posición de las huellas les hacen suponer que la criatura es enorme. Siguiéndolas ascienden una montaña, cruzan peligrosos desfiladeros, hacen equilibrios a través de una estrecha senda que bordea el monte y se plantan ante la boca de una lúgubre cueva. Aurelio y Úrsula quieren enfrentarse solos al desastre y se adentran en la caverna escopeta en mano, y… ¡hasta aquí podemos leer!

¿Alguien se había comprometido a disfrutar de una historia con base científica?, pues no pidáis reclamaciones por vuestras expectativas no cubiertas.

El formato, la ilustración, el enmarcado de las imágenes…todo nos transporta a una época pasada, en un lugar lejano, en el que no había televisión, ni consolas, ni whatsapp. Sólo había imaginación.

Genial para los más pequeños de la familia.

Los Protectores

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A: Roberto Santiago I: Paula Blumen E: Ediciones SM, 2016

Vicente Friman ha pasado sus once años de vida de mudanza en mudanza. Vive con su madre y con su hermana mayor y, debido al trabajo de la primera, ha pasado ya por un sinfín de colegios de un sinfín de ciudades.
Vicente acaba de mudarse de nuevo y vuelve a ser el novato, el “sin amigos”, el desconocido.

Sus primeros días de clase en el Francisco de Quevedo se enfrenta a los Apaches, banda juvenil, follonera y candidata a los mejores reformatorios que emplea su tiempo en humillar a los débiles, aterrorizar a los legales y destrozar todo cuanto se pone frente a ellos.
Vicente solo ve una opción para salir del atolladero: la única forma de no ser machacado por los Apaches debido al atrevimiento por plantarles cara es pedir el ingreso en la banda camorrista.

En estos primeros días de incertidumbre vital, conoce también a los Protectores, panda (no banda) de frikis que afirman ser de la policía secreta, y que ven en la angustia de Vicente una oportunidad única; si se ganan la confianza del novato pueden tener un infiltrado en los Apaches, que les pase la información necesaria para trincarlos de una vez por todas.

Profesores corruptos, mafia china y peleas campales acaban de llenar de acción y aventura esta historia que ha gustado a grandes y pequeños.

¿Atrapan a los Apaches? ¿Serán los protectores quienes dicen ser? ¿acabaran todos partiéndose los dientes?
Habrá que leerlo para saberlo.

Nota de un KIRIAKI de 8 años: “9.5, una aventura emocionante”