Picasso me pica

A: Ignacio Sanz I: Fernando Gómez E: Ediciones Hiperión, 2010 (Ajonjoli)

Los médicos deberían recetar poesía de vez en cuando: “un par de veces por semana, mañana y noche, o lo que te pida el cuerpo”

Y en KIRIAKI lo sabemos gracias a Upe, que durante este curso nos ha suministrado una píldora diaria que nos ha ensanchado el pensamiento (estamos deseando retomar el tratamiento el próximo curso)

Hoy, traemos poesía. Picasso me pica nos ha picado pero bien. A través de sus cuadros intuimos la intensidad con la que miraba y nos lo hemos imaginado de niño trasteando con sus pinceles. Hemos entendido sus toros y sus bicicletas, sus bicicletas y sus toros, y a la cabra, tan cabra como él. Hemos sabido de sus viajes, de sus deseos de paz y de su grito más alto ¡Nunca más lo de Guernica!

Hemos comprendido y hemos sentido. Un buen acercamiento a la poesía para los pequeños KIRIAKIs.

¿qué fue del girbel?

A: Peter Härtling I: Christa aus dem Siepen E: Lóguez ediciones, 1991 (1ªE: Beltz Verlag, 1973)

Conocimos a este autor por su novela juvenil “La abuela”, que aún no hemos tenido el gusto de presentaros.

Los que os animéis, os encontraréis una historia que no se anda con chiquitas. Habla sobre un chico enfermo que se pasa la vida de clínica en clínica, de institución en institución. Un chico que si ya tenía poco con una enfermedad que le produce ataques, dolores de cabeza y aturdimiento, tiene otra como consecuencia de no sentirse querido ni valorado. Nadie se preocupa por él (su culpable madre aparece de ciento en viento en la institución de turno con una bolsa de chucherías que endulce su vergüenza), nadie juega con él, nadie intenta comprenderle.

Pero no os vayáis a creer que es el típico libro de “mirad niños: hay que ser bueno con todos, ayudar a los diferentes, jugar con ellos y convertirlos en nuestros mejores amigos, a poder ser en un prado rodeado de leones, con un par de unicornios y el arco iris al fondo”. No.

Presenta el tema con seriedad. Con hondura. Nos describe como es la vida de un chaval considerado problemático. Nos cuenta los tumbos que da, internado de institución en institución, a través de sus correrías, de sus ocurrencias y de su forma de ver el mundo.

Y lo comprendes.

Para mayor valor del álbum hay un breve “Epílogo para niños” que vendría bien que lo leyésemos unos cuantos adultos. Tras su lectura ya no hay escapatoria. Lo hemos visto, lo han visto, lo vais a ver negro sobre blanco. Todos estamos implicados.

Creo que nos hemos puesto un poco serios, el tema lo es. Pero el autor ha creado un álbum fácil de leer, divertido en muchas ocasiones, pero dejando el poso de verdad y de realidad que te conmueve por dentro.

Muy recomendable.