Noche de tormenta

A: Michèle Lemieux I: Michèle Lemieux E: Lóguez Ediciones, 2000 (1ªE: Beltz Verlag, 1996)

¡Lo que da de sí una noche de tormenta!

Esta noche de tormenta en concreto, ha condensado todas las preguntas fundamentales de nuestra infancia, las que aún nos hacemos y alguna de las que nos queda por hacernos.

Igual no todos todas. O no todas a la vez. O no todos en el mismo momento de nuestra vida, pero haciendo un sondeo en la familia KIRIAKI hemos visto que entre todos nos hemos preguntado casi todo. Respuestas…pocas. ¿Alguna? Una o ninguna. Pero caminos, recorridos, reflexiones, miedos, certezas, alegrías e incertidumbres, muchas.

Hay que preguntarse para crecer, para madurar, para rectificar.

A veces las preguntas son consecuencia de un miedo irracional, otras de una debilidad o de una intuición. En ocasiones es una circunstancia, algo ajeno a nosotros, lo que nos impulsa a interrogarnos.

Nos ha encantado este álbum de filosofía ilustrada que nadie puede leer y quedar indiferente. Y nos ha servido para darnos cuenta de que las preguntas perduran a lo largo de las generaciones, ya que los más pequeños KIRIAKIs  nos han confesado sus preguntas (que habitualmente les asaltan con nocturnidad y alevosía) y coinciden con las que los KIRAKIs veteranos nos hacíamos en nuestros años mozos.

¡No les queda nada por preguntarse!

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El ratón que quería hacer una tortilla

A: Davide Cali I: María Dek E: Patio Editorial, 2017

Título original: “Good Morning Neighbour”. No somos quienes para opinar si el título elegido por el autor era o no apropiado, pero…era el que él eligió. En fin.

Davide Cali es un viejo conocido de la familia KIRIAKI (El enemigo, La casa más grande del mundo, Malena Ballena, etc.) y ya intuíamos que se podía tratar de un álbum con moraleja, con mensaje, con “voyaescribirloqueamímeparecequeestábienqueparaesosoyelautorypunto”. Pues muy bien Davide, nos gusta leerte.

Todo comienza cuando un ratoncillo de campo decide hacerse una tortilla pero no tiene huevos (valentía le sobra, eh?) Va pidiendo un huevo a un vecino tras otro, los que, a falta de huevos, le van ofreciendo distintos ingredientes. Finalmente, con todo lo reunido, deciden hacer un apetitoso pastel de manzana, canela y pasas. Tiene un aspecto inmejorable y huele fenomenal. Es hora de repartirlo pero… ¿entre cuantos?

No solo la ejecución, la idea también es importante. Estamos de acuerdo contigo Davide.
Hasta la próxima Cali.