El árbol generoso

A: Shel Silverstein I: Shel Silverstein E: Kalandraka (1ªE: Evil Eye, 1964)

Bueno Selby, ya intuímos con tu Leocadio, un león de armas tomar que además de divertirnos nos hablabas de indentidad y, con El árbol generoso, hemos confirmado tu profundidad.

El amor incondicional que un árbol siente por un niño, por SU niño, lo empuja a darle todo lo que tiene. Que es mucho.
El niño va creciendo, descubre el mundo y llega un momento en el que el árbol nos es suficiente. O ya no lo es todo. Sí, vuelve a él cada vez que está perdido, cuando necesita algo; cada vez que se encuentra sólo o precisa consejo. Porque el árbol siempre tiene para él una palabra reconfortante, una actitud comprensiva; una manzana, una hoja, unas ramas o un tronco que saquen al niño de un apuro.
Hasta siendo un simple tocón lo es todo para el ya anciano niño.

Un álbum genial que tiene mucha “chicha”.
El progenitor que no se vea en este árbol, que se lo haga mirar.
Muy recomendable.

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