Frida y Diego en el país de las calaveras

A: Fabián Negrín I: Fabián Negrín E: El ángel caído, 2017 (1ªE: Editions du Seuil 2011)

¿Puede haber algo más mexicano que Frida Kahlo y Diego Rivera paseando por un mundo de ultratumba rodeados de calaveras?

Todo transcurre un 1 de noviembre. Los niños Frida y Diego ya son novios; un noviazgo prematuro, un noviazgo inevitable. Son pequeños, pero la personalidad y el genio de Frida ya despunta, así como la promiscuidad y exuberancia de Digo.

Este inquietante descenso al mundo de los muertos ha sido provocado por una discusión de la pareja; entre ellos, otras faldas que no son las de Frida…En la atropellada huída de Diego perseguido por una Frida engañada y furiosa a través de un cementerio abarrotado de familiares de los difuntos, se interpone una fosa recién excavada.

Diego tropieza con las raíces de un frondoso mango y Frida se lanza tras él. Ya no lo quiere despellejar, ahora solo lo quiere salvar. Su amor está por encima de la más ruin de las infidelidades.

El fondo de ese pozo tenebroso es el acceso al mundo de ultratumba, en el que resuenan los huesos y los esqueletos vestidos con vivos colores celebran y disfrutan de su conquistada eternidad. Los tientan a quedarse en ese mundo de diversión, a permanecer en esa fiesta continua. Pero ellos aun quieren disfrutar del sol, quieren seguir descubriendo el mundo de los vivos, ver árboles y frutos, y no sólo raíces y gusanos.

Y Diego, unido a Frida por un cordón umbilical con forma de trenza, la mira a los ojos y la besa. La quiere por encima de todas las demás…

Un ambiente tenebroso, mágico, exuberante. Ilustraciones llenas de fuerza que te transportan a un día de difuntos nunca vivido. La unión entre la vida y la muerte, el arte, la pasión…

Un álbum arrollador. ¡Y del tamaño que merece!

Anuncios

Cuando la Tierra se olvidó de girar

A: Fina Casalderrey I: Óscar Villán E: SM, Colección El Barco de Vapor, 2009, 10ª Edición (1ªE: 2003)

“Cuando la Tierra se olvidó de girar” o “Cómo los humanos llegamos a diferenciarnos los unos de los otros”.

Y un día la Tierra se paró. ¿Mala memoria?, ¿cansancio? O ¿es que estaba hasta el moño de que cada cual fuese a su bola?

Las consecuencias del parón fueron catastróficas: jornadas laborales eternas, vegetación monstruosamente gigante e insomnio permanente en la mitad soleada. Frío extremo, desaparición de la vegetación y escasez de oxígeno en la mitad en penumbra.

Ni políticos, ni científicos, ni empresarios, ni trabajadores. Sólo una niña que anda sobre una pelota de colores puede salvar a la humanidad. Y después de leer este álbum, nos sentimos parte de una sola especie. Todos andando en una misma dirección, mirando hacia un horizonte de bien común, unidos por nuestras diferencias y compartiendo con generosidad.

Vivirlo no pero, al menos, podemos leerlo.

Basoan barrena (En el bosque)

A: Anthony Browne I: Anthony Browne E: Kalandraka, 2014 (1ªE: Walker Books, 2004)

No os lo vais a creer, pero no hemos encontrado ni un simio en este álbum.
A pesar de todo, la ilustración es inconfundible. Anthony, ya no necesitamos ver un mono para saber que tú andas detrás.
Bueno, monos no, pero tensión, incertidumbre, miedo y desasosiego lo hemos encontrado en cada página. Es un álbum que se vale de todos nuestros prejuicios y de las historias aprendidas para llevarnos de aquí para allá cual monigotes.

Un hogar roto, tristeza, soledad, pérdida…¡qué va! Suena raro pero veréis la alegría que os da que la abuela del protagonista esté enferma. Desde la primera página intuimos que algún secretillo sobrevuela el hogar de la protagonista y Anthony, con gran habilidad, nos va dejando sutiles pistas falsas: un grito lo despertó en plena noche, una foto familiar convenientemente rasgada separando a la familia, el semblante abatido de la madre…

A ver, igual es rizar el rizo, pero nosotros hemos visto todas estas cosas, SU interpretación…bueno, ésta ha sido la nuestra.
Os animamos a que busquéis vuestra versión de esta historia.

Muy recomendable.

Gorila

A: Anthony Browne I: Anthony Browne E: Fondo de cultura económica, México, 1991 (1ªE: Julia MacRae Books, Londres, 1983)

¡Qué padre más sieso!

Ana, la protagonista de esta historia e hija del susodicho, nos ha conquistado desde la primera ilustración en la que se la ve absorta mirando un libro.
No hay duda: su pasión son los gorilas. Los dibuja, lee sobre ellos, come sus cereales, ilustraciones de gorilas adornan su habitación…Y atención a las obras de arte colgadas en las paredes de su casa.

El padre es más tieso que una escoba. Se abotona la camisa hasta arriba, no sonríe. Siempre pulcramente vestido, trabajando, concentrado, ausente…sin tiempo para Ana.

Ana sube a acostarse a su cuarto. Mañana será su cumpleaños y le ha pedido a papá…¡un gorila!
Aunque parezca mentira, papá le ha oído y a la mañana siguiente encuentra un bonito simio sobre su cama (pero de juguete…) Ella esperaba otra cosa. Necesitaba un gorila que jugase con ella. Quería salir a pasear con su nuevo amigo, hablar con él, contarle cosas. Quería correr con él aventuras trepidantes, ir a bailar bajo la luz de la luna…
¿Lo ha soñado?¿Lo ha vivido?
Tras bajar las escaleras atropelladamente para contar a su padre lo sucedido, sólo tiene una certeza: lo volverá a hacer (atentos al bolsillo trasero del transformado padre).

Genial.
P.D. La tarta de cumpleaños con gorilas vedette-s no tiene desperdicio (y tantos y tantos detalles…)

Palabra de ratón

A: James Petterson I: Chris Grabenstein E: Duomo Ediciones, Antonio vallardi Editore S.u.r.l., Milán, 2018 (1ªE: 2016)

Siguiendo la línea de sinceridad patológica que nos caracteriza, debemos deciros que este álbum no nos ha gustado a todos por igual. No pasa nada. Es la vida.

A los KIRIAKIs veteranos no nos ha acabado de cuajar. Nuestras mentes analíticas y críticas (aburridas al fin y al cabo) han detectado un par de debilidades en esta historia:

  1. Un poco de simpleza en el desarrollo de los acontecimientos, un poco repetitiva, previsible y con una pizca de más de “buenismo”
  2. Un problema de ritmo derivado de unos capítulos excesivamente cortos.

Vale, ya lo hemos soltado.

Pero en KIRIAKI somos cinco así que os vamos a contar el resto de impresiones
Hemos cogido cariño a Isaías, un pequeño ratón de laboratorio, listo como él solo y de un azul radioactivo difícil de olvidar.
Su valentía y buen corazón nos han ablandado por momentos y el espíritu de equipo, el sacrificio y la generosidad del protagonista y sus amigos inspiran al más pintado.
Además, ha puesto en nuestra mente el controvertido tema del uso de animales para pruebas de laboratorio, lo que nos ha llevado a tratar el tema en familia.

 

O muy largo para la edad a la que le correspondería el tono de esta historia, o muy simple para la edad a la que le correspondería su extensión.
En conjunto, en el hogar KIRIAKI ha sobrevivido porque lo hemos leído en alto, pero no sabemos que hubiera pasado de haberlo leído en solitario.