El niño que mordió a Picasso

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A: Antony PenRose F/I: Fotografías de Lee Miller, dibujos de Pablo Picasso y dibujos infantiles  E: Ediciones Siruela, 2010 (1ªE: Thames and Hudson Ltd, Londres, 2010)

Sí pero no. Guapucho feo o feucho guapo.

Por un lado, nos ha resultado interesante. Era difícil hacer un nuevo libro a cerca de Picasso y que éste aportase algo nuevo (somos unos aficionadillos de pacotilla, pero sabemos que hay tropecientosmil que nos hablan de su pintura, de su vida, de su personalidad, sus amores, del rabo de su boina, etc.) Creemos que, en este aspecto, el álbum que hoy os presentamos, da la talla.

Nos plantea la siguiente pregunta: ¿cómo era Picasso a los ojos de un niño? El niño en cuestión es Tony, autor de este álbum, quien conoció a Picasso siendo un pipiolo. Picasso era un gran amigo de sus padres y, a sus ojos, era divertido, juguetón, era un mago manipulando materiales de deshecho, era gracioso y cercano con los niños, pero de vez en cuando, se enfadaba con los adultos. Su chaqueta olía bien, le encantaban los animales, tenía una casa llena de instrumentos extraños, máscaras africanas y pájaros en jaulas, y le gustaba tener todo desordenado.

Pues eso; así era. Todas esas cosas en las que se fija un niño al que le importa un pito QUIÉN es ese amigo de sus padres.

Y todo este relato de anécdotas puntuales queda, de alguna forma (y a veces un poco cogida por los pelos) cosido por las fotografías tomadas por la madre del autor.

Resumiendo nuestra opinión: interesante, fresco, personal, aunque a veces un poco forzada la introducción de alguna de las imágenes; además, el formato no nos acaba de convencer.

Lo mejor: la visión íntima que aportan las fotos de un amigo.

Lo peor: los juegos gráficos con alguna palabra que se quiere remarcar; en nuestra humilde opinión, sobra.

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El pincel mágico

el pincel mágico

A: Françoise Jay I: ZHONG Jie E: Editorial Juventud, 2009 (1ªE: Magnard Jeunesse, 2007)

Comenzamos el nuevo año con un cuento chino. Bueno, con la versión de Françoise Jay de un cuento chino. El texto en cursiva evoca en nosotros la imagen de un antiquísimo abuelo chino, bondadoso, paciente, con la sabiduría escapándose por sus orejas, que cuenta a su nieto la historia de Chen, un niño de familia campesina, que tenía un gran corazón y una perspicaz inteligencia.

Siempre hacendoso, ayudando a su familia con el rebaño de búfalos, soñaba con ser el discípulo del gran pintor que trabajaba para Boya, el orondo jefe del pueblo. La precaria economía familiar no le permitía ser dueño de su propio pincel, por lo que, tomando aire y en un arranque de valentía, entró en la escuela de pintura y preguntó al Maestro si podía prestarle uno.

Tras la consiguiente burla del arrogante profesor, Chen se marcha con “una gran tristeza en el corazón” y su orgullo pisoteado, a juzgar por la ilustración en la que gesticula haciendo burla al pintor.Pero Chen está decidido a aprender a pintar y, primero con finos palos sobre el barro y luego con pedazos de carbón sobre las paredes del pueblo, va perfeccionando su técnica y descubriendo su don natural.

Cierta noche, mientras dormía, el venerable anciano al que nos hemos referido al principio se le aparece, y le entrega un pincel mágico con el que “solo un ser humilde y sincero” podrá dibujar. Todo muy chino. Enseguida descubre que todo lo que dibuja con su pincel se vuelve real y así pasa una temporada, ayudando a su pueblo dibujando bueyes, gallos, yuntas y búfalos a tutiplén, hasta que el milagro llega a oídos de Boya y, como cabía esperar, obliga a Chen a dibujar para él.

Y hasta aquí podemos leer; la astucia de Chen consigue poner a Boya en su sitio pero…¿dónde? ¿cómo?

Nos ha encantado. Llevamos una temporada “chinos”, releyendo este cuento a petición popular.

Las ilustraciones (chinas, chinas) están muy bien. Llenas de color y muy expresivas consiguen transportarnos a esas tierras lejanas. Hasta olemos a “rollito”.

El castor constructor y otros animales arquitectos

el castor constructor...

A: Daniel Nassar  I: Julio Antonio Blasco E: Promopress Editions, 2014

A los que conozcan a la familia KIRIAKI puede que este título les huela a chamusquina…¡pero no! Es genial, y para todos los públicos…

Insectos, aves, mamíferos, anfibios…con este álbum hemos aprendido que el bricolage gusta a grandes y a microscópicos, que podemos encontrar “chapucillas” tanto en una charca como en lo alto de un campanario.

Además del interesantísimo contenido que nos ha arrancado unos cuantos “¡Hala!”, nos ha encantado el formato, la ilustración, el diseño global del álbum.

Cada una de las dobles páginas (desplegables, además), nos presenta a un arquitecto con estilo propio: la hormiga, la termita, el castor, la abeja, la cigüeña, la rana gladiadora…Todos y cada uno de estos seres planean y construyen su hogar, casi todos ellos, para dar cobijo y protección a sus churumbeles, aunque también hay excepciones: la macabra perfección de la tela de araña ideada, entre otras cosas, para asegurar la comida de su dueña, o el pequeño pergolero satinado (aclaramos que es un pájaro, para los incultos como nosotros), que construye su hogar para enamorar a la hembra.

Unas más conocidas como las increíbles celdillas exagonales que conforman las colmenas frente a otras, al menos para nosotros, más desconocidas, como la esponjosa habitación que la rana gladiadora se fabrica en un plis plas batiendo con sus dedillos su propia baba (bien, nos encanta que lo haga, pero no creo que la visitemos…)

El chimpancé, la mariposa…en fin, un montón de viviendas autogestionadas que nos recuerdan la riqueza y perfección del mundo animal.

Didáctico, interesante y bonito. Nos encanta

La Filarmónica se viste

la filarmonica se viste

A: Karla Kuskin  I: Marc Simont  E: Editorial Corimbo, 2013 (1ªE: Harper Collins Children Books, 1982)

¡Qué descubrimiento! La Filarmónica es una y se viste. Pero, a la vez, está compuesta por ciento cinco personas. Ciento cuatro más una para ser más exactos.

Nos ha parecido genial y estimulante este cambio de punto de vista. Todos (nosotros y los pequeños) hemos sentido alguna vez el gusanillo de vestirnos, de prepararnos y asearnos para acudir a algún espectáculo. Con emoción, con urgencia, pero queriendo hacerlo bien. Queremos poner todo de nuestra parte para que cuando los artistas salgan al escenario podamos disfrutar al máximo su actuación.

Pues bien, las ciento cinco personas que se acicalan en esta ocasión no son los espectadores sino los artistas. Con divertidas ilustraciones Marc Simont nos describe una extraordinaria variedad de cuerpos, de gustos. Hay quien de baña y quien se ducha. Quien se seca con toalla y quien usa secador. Quien se afeita, quien se arregla o quien…se deja por imposible. Así, paso a paso, vamos viendo como todos y cada uno de los integrantes de la Filarmónica se preparan para…ir a trabajar.

Uno de los ciento cinco se distingue de los demás: su pajarita es blanca, lleva fajín en vez de tirantes y su maletín es el más pequeño de todos.

Ilustraciones llenas de humor que retratan mil y una (bueno, ciento cinco) personalidades y estilos. Hay quien prefiere ir andando a trabajar y quien lo hace en coche, en taxi o en metro (atención al anuncio de las almorranas, ¡estas pequeñas travesuras nos encantan!).

Llegan a su lugar de trabajo, guardan abrigos, bufandas y maletines vacíos en sus taquillas, suben al escenario y ocupan sus puestos. El diferente se sube al estrado, comienza a mover su batuta y las ciento cinco individualidades se convierten en una sola: la Filarmónica.

Muy recomendable: texto, ilustración y tema, la música, no muy habitual en la literatura infantil.

Las pinturas de Willy

las pinturas de willy

A: Anthony Browne   I: Anthony Browne   E: Fondo de Lectura Económica, 2000 (1ªE: Walker Books Ltd, Londres, 2000)

Una doble obra de arte. La “metapintura”. Ilustración que ilustra otra ilustración.

¡Nos ha encantado este juego que nos propone Anthony Browne! Ya éramos fieles admiradores de su obra y nos ha fascinado este álbum en el que, a través de su inconfundible estilo, rinde tributo a las obras de arte que le han servido de inspiración.

Desde Botticelli hasta Goya. Desde Michelangelo hasta Seurat pasando por Jan van Eyck, Leonardo da Vinci, Hopper o Frida Kahlo. Willy se atreve a dibujar versiones de grandes pinturas de todos los tiempos con sus pinceles. Pero no se limita a sustituir seres humanos por primates, no, nos ofrece muuuucho más.

En la primera página vemos a un aplicado Willy en su pupitre, sentado frente a su bloc de dibujo, avanzando en su versión de “El nacimiento de Venus”, pero en la última, nos quedamos desconcertados: ¡se ha quitado su careta! ¡Estábamos ante Anthony Browne!

Es una escusa perfecta para que nuestros pequeños se interesen por el arte. En casa nos ha encantado el “Primer traje de Venus-Narizotas”, tan cuidadoso él con su gorro de ducha, la “Fiesta de cumpleaños” de Willy, a modo de pelele de Goya (a ver si encontráis el plátano…) y el baño turco de las orangutanas más macizas que hemos visto nunca, con un diminuto Willy huyendo avergonzado. Hemos nombrado tres para no destriparos todo el álbum pero hay muchas más versiones geniales que os darán muchísimo juego.

Es uno de esos álbumes para ver con calma e ir descubriendo todos los juegos que nos propone el ilustrador.

Estad atentos y podréis reconocer la cara del autor…

¡Muy divertido!