Huellas gigantes

A: Fernando Krahn I: Fernando Krahn E: Kalandraka, 2006

¿Pero este álbum es de 2006? ¿De verdad? ¿No es un clásico ruso? Vaaaaale…ya conocíamos a su autor por “Dónde están las tijeras”, pero la atmosfera conseguida es ¡total!

Ante la aparición de unas huellas enormes sobre la densa y esponjosa capa de nieve que rodea una entrañable casa de madera, sus habitantes reaccionan; Papá Aurelio descuelga la escopeta de la pared, mamá Úrsula se tapa la boca con las manos y Pedro y Silvia, los retoños, dan rienda suelta a su curiosidad. Se forran convenientemente y siguen el recorrido de las huellas gigantes con avidez: saben que les llevará a descubrir algo nunca visto.

Cuando Aurelio y Úrsula se percatan de la insensatez cometida por sus hijos, salen tras ellos y alertan al resto de vecinos del lugar. Todos ellos comienzan a seguir el doble camino: pequeñas marcas de los piececillos de los chavales paralelas a enormes huellas amenazantes del más terrible monstruo jamás conocido.

Los progenitores casi se mueren del susto cuando ven morir las huellas en la orilla de un lago helado, en cuyo centro divisan un tremendo boquete. Pero al otro lado del embalse las huellas continúan. ¡Uf! El recorrido y la posición de las huellas les hacen suponer que la criatura es enorme. Siguiéndolas ascienden una montaña, cruzan peligrosos desfiladeros, hacen equilibrios a través de una estrecha senda que bordea el monte y se plantan ante la boca de una lúgubre cueva. Aurelio y Úrsula quieren enfrentarse solos al desastre y se adentran en la caverna escopeta en mano, y… ¡hasta aquí podemos leer!

¿Alguien se había comprometido a disfrutar de una historia con base científica?, pues no pidáis reclamaciones por vuestras expectativas no cubiertas.

El formato, la ilustración, el enmarcado de las imágenes…todo nos transporta a una época pasada, en un lugar lejano, en el que no había televisión, ni consolas, ni whatsapp. Sólo había imaginación.

Genial para los más pequeños de la familia.

Los Protectores

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A: Roberto Santiago I: Paula Blumen E: Ediciones SM, 2016

Vicente Friman ha pasado sus once años de vida de mudanza en mudanza. Vive con su madre y con su hermana mayor y, debido al trabajo de la primera, ha pasado ya por un sinfín de colegios de un sinfín de ciudades.
Vicente acaba de mudarse de nuevo y vuelve a ser el novato, el “sin amigos”, el desconocido.

Sus primeros días de clase en el Francisco de Quevedo se enfrenta a los Apaches, banda juvenil, follonera y candidata a los mejores reformatorios que emplea su tiempo en humillar a los débiles, aterrorizar a los legales y destrozar todo cuanto se pone frente a ellos.
Vicente solo ve una opción para salir del atolladero: la única forma de no ser machacado por los Apaches debido al atrevimiento por plantarles cara es pedir el ingreso en la banda camorrista.

En estos primeros días de incertidumbre vital, conoce también a los Protectores, panda (no banda) de frikis que afirman ser de la policía secreta, y que ven en la angustia de Vicente una oportunidad única; si se ganan la confianza del novato pueden tener un infiltrado en los Apaches, que les pase la información necesaria para trincarlos de una vez por todas.

Profesores corruptos, mafia china y peleas campales acaban de llenar de acción y aventura esta historia que ha gustado a grandes y pequeños.

¿Atrapan a los Apaches? ¿Serán los protectores quienes dicen ser? ¿acabaran todos partiéndose los dientes?
Habrá que leerlo para saberlo.

Nota de un KIRIAKI de 8 años: “9.5, una aventura emocionante”

Cuento de Navidad

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A: Montxo Larrañeta  I: Laura Vicente  E: Autoedición

Todos conocéis al Sr. Scrooge. Dickens se ha apoderado de la Navidad de varias generaciones, haciéndonos ver los fantasmas del pasado y nuestro aterrador y solitario futuro en caso de no modificar nuestra conducta egoísta.

Pero hay Navidad más allá. Hay otro Cuento de Navidad que no nos obliga a viajar a las frías y paupérrimas calles de un Londres cruel.

Si vosotros, lectores, vivís en un radio de 50 km de Pamplona, reconoceréis nombres, montes y personajes misteriosos. Si ampliamos el radio a 150 km, los nombres y los personajes misteriosos os serán familiares y al monte le podéis poner el nombre que queráis. Si aumentamos un poco más la circunferencia, hasta los 500 km, recordaréis vagamente haber oído alguno de esos nombres y personajes misteriosos. Y si sois de Nepal (puede que algún trineo volador llegue hasta allí), no reconoceréis ni nombres ni personajes, y pensaréis que es imposible confundir el monte San Cristóbal con el Himalaya.

Pero seáis de donde seáis, y más si tenéis pequeños lectores en casa, leeréis una y otra vez esta entrañable historia que se desarrolla entre Nochebuena y Navidad. Dos niños, dos muñecos de nieve y dos personajes misteriosos llenan de magia este cuento que os recomendamos leer.

En esta ocasión, nada de pedirlo prestado en la biblioteca, tenéis que adquirir un ejemplar porque vuestros pequeños no querrán devolverlo. Y porque en KIRIAKI conocemos a sus autores y merecen que las librerías se colapsen ante la marabunta de clientes que vayan buscando este Cuento de Navidad.

Ojala que vuestros regaladores oficiales, vayan vestidos como vayan vestidos, sea uno o sean tres, lleguen a vuestras casas llenos de letras.
Feliz Navidad.

Cosmic

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A: Frank Cottrell Boyce E: Ediciones SM, 2009 (1ªE: Macmillan Children´s Books, Londres, 2008)

¡Qué buen rato os auguramos a los que os animéis!

No hemos podido compartir aún esta trepidante aventura cósmica con los pequeños  KIRIAKIS (300 páginas sin ninguna ilustración no está a nuestro alcance todavía, ni con las más avanzadas técnicas de persuasión) pero lo vamos a criogenizar para descongelarla cuando estén preparados para ello.

La dedicatoria de Frank puede resultar cursi si aún no se ha leído el libro (“A mis padres; un libro sobre la magia de los padres”) ¡Ahhhhhh! Pero si lo has leído…la dedicatoria se convierte en otra cosa mucho más honda.

Un niño de 11 años, superdotado, súper alto y súper velludo, se ve lanzado al espacio sideral (por una serie de circunstancias que disfrutaréis leyendo), ejerciendo de padre de cuatro críos supuestamente sobresalientes, cada cual con una tara emocional más gorda, y todas ellas alimentadas por unos padres ineptos a los que tendrían que haber quitado la custodia antes, incluso, de nacer sus hijos.

Pero no os vayáis a creer mucho mejores, que hay algo de todos ellos en nosotros.

En un tono de humor genial, este grupillo se enfrenta a aventuras tales como pilotar una cohete, conseguir entrar en la órbita de la luna, dar un pequeño paseo espacial alrededor de la nave o darse cuenta de que sus progenitores son unos “taraos” y que les toca a ellos poner un poco de cordura en la elección de su futuro.

Nos ha enganchado la aventura, el tono, el ritmo, el humor y también lo profundo que esconde, el lado oscuro de la luna.
Os lo recomendamos de corazón. A jóvenes lectores y padres experimentados.
(Dato a tener en cuenta: el autor es padre de 7 hijos)

Tania Val de Lumbre

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A: Maria Parr I: Zuzanna Celej E: Nórdica Libros, 2015 (1ºE: Det Norske Samlaget, 2009)

Tania Val de Lumbre es una enchufada que venía recomendada por nuestra librería de referencia, Chundarata, y hay que decir que esta pelirroja, el terremoto de Val de Lumbre, ha cumplido nuestras expectativas. La edición prometía; el formato, la ilustración exterior y las guardas, pero ha sido ponernos a leer y olvidar, incluso, todo el bello envoltorio; por dentro aún era mejor.

Tania es única, por especial y porque es la única niña de un pequeño (minúsculo) pueblo rodeado de mar helado y montañas nevadas. Es inquieta, irreverente, activa y feliz. Es valiente, ama su pueblo y las montañas. Esquía, se desliza por las terribles pendientes en trineos experimentales. Ayuda a su padre en la granja que tienen por hogar y echa de menos a su madre, que pasa largas temporadas fuera de casa estudiando el nivel del mar y atendiendo a los destrozos del cambio climático. Adora a sus tías mellizas que estudian en la ciudad y vuelven a Val de Lumbre por vacaciones.

Pero lo que de verdad define a Tania, lo que le hace disfrutar de su vida, lo que le conmueve, la razón por la que puede ser completamente ELLA, es su amigo Gunnvald. De 70 y muchos años.
Tania y Gunnvald se quieren a rabiar. No se lo demuestran constantemente (no es necesario entre los amigos de verdad) o, al menos, no utilizan gestos superfluos. Se ayudan entre sí, están atentos al otro y disfrutan haciéndose compañía.
Pero un día Tania descubre que no lo sabía todo a cerca de Gunnvald y que todos los adultos de Val de Lumbre habían escondido un súper secreto de su amigo del alma.

Con este álbum hemos olido la nieve, hemos notado el viento gélido en nuestra cara al deslizarnos por las montañas, hemos descubierto cuevas secretas tras cascadas salvajes y hemos disfrutado con los saltos en trineo. Pero también hemos sentido el dolor de sentirse traicionado, la incapacidad de comunicarse cuando uno está dolido, el valor de la amistad, la soledad y el perdón.
¡Ah! Y hemos oído la música de las montañas. Música de cuerda.

Un álbum genial que trata la relación entre niños y adultos como nos gusta en KIRIAKI: sin chorradas.

El túnel de Pinzón

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A: Wouter van Reek I: Wouter van Reek  E: Adriana Hidalgo Editora, 2015

A juzgar por la lámina que Pinzón tiene colgada en la habitación de la primera página, el protagonista es un hombre con capucha; su fiel mascota, Tungsteno, un perro cuadrilátero muy bien educado (rodea la alfombra para evitar ensuciarla con sus pezuñas)
O también pueden ser un pájaro y un amigo; o un explorador y su Pepito Grillo W (¿Wouter?) Bueno, dejemos nuestras pesquisas.

Tungsteno, ilusionado, enseña a Pinzón su reciente descubrimiento; según el cuadrado con patas, cabe la posibilidad de que se trate de un fósil de la cola del primer lobo que habitó la tierra (ejem…)
Pinzón, juicioso (bueno, está hablando con su perro…) le indica que los grandes descubrimientos se encuentran siempre a mucha mayor profundidad e, impulsado por la idea de conseguirlo, inventa un artilugio que le permite excavar a gran velocidad.

Este álbum nos ha recordado mucho a Sam y Leo cavan un hoyo (álbum que tratamos el curso pasado y del que nos declaramos “fanses”; KIRIAKIbooks, 25.03.2015), dado que al igual que en éste, aunque con un estilo gráfico muy diferente, la mayor parte de las ilustraciones representan la excavación en cuestión vista en sección y, de la misma forma que en el álbum ilustrado por Klassen, esta vista nos permite ver lo cerca que pasa el protagonista de magníficos hallazgos sin llegarlos a descubrir.

Gráficamente, nos gustó más el de Klassen, pero hemos querido tratar el periplo de Pinzón en KIRIAKI porque nos ofrece algo más:

  1. Los sellos monocromos estampados sobre las ilustraciones, con evocadoras imágenes de objetos históricos susceptibles de ser encontrados en una excavación.
  2. La técnica utilizada en las imágenes en sección para grafiar los distintos estratos de la tierra (muy instructiva para los pequeños a la vez que gráficamente estimulante)
  3. El juego en el que nos mete el autor poniéndonos en el punto de vista del protagonista y girando el texto (y el álbum) en función de la impresión del arqueólogo.

Sí, nos ha gustado. En conjunto tiene una estética un pelín tétrica y oscura pero, al fin y al cavo, estamos bajo tierra.
El final nos ha sacado una sonrisa: sí que hay cosas interesantes a poca profundidad, y si no, que se lo pregunten a Tungsteno.

La montaña de las tres cuevas

la montaña de las tres cuevas

A: Per Olov Enquist I: Stina Wirsén E: Ediciones Siruela S.A., 2005 (1ªE: Rabén&Sjögren Bokförlag, Suecia, 2003)

¡Pero qué buenos ratos nos está haciendo pasar la literatura juvenil!

Si mezclas a una niña que tiene miedo a soñar con cocodrilos, con unos padres que ante su angustia no hacen más que repetir “-Por favor, intenta comprenderlo, estoy cansado y agotado…-“, y con el abuelo más molón del mundo entero, sale esto: La montaña de las tres cuevas.

Mina siempre acude a su abuelo cuando quiere hablar de cosas importantes, el resto de adultos no están a la altura, y en una de estas charlas se le ocurre a Per Olov, bueno, al abuelo, la idea de ir unos días a su casa al pie de las montañas con sus queridos 4 nietos y 1 mascota. Por supuesto, los padres correspondientes sólo conocen el plan parcialmente, se les ha explicado lo justo.
Entre las cuestiones que no han sido mencionadas está la minucia de que el abuelo pretende hacer una travesía de montaña, ascendiendo una altura considerable, con intención de explorar las tres cuevas que dan nombre al peñasco. Pequeños detalles: la edad del abuelo (calculamos que cerca de 80 años), la de los nietos (entre 7 y 4 años) y la fauna que vive en la susodicha montaña (lobos y osos hambrientos).

Es una historia genial que nos ha enganchado desde el principio. La relación entre abuelo y nietos. La valentía de los chavales, el camino de superación que recorren, aprendiendo los unos de los otros. Hay aventura, acción, miedos que superar, misterio, leyenda. Y hay naturaleza salvaje, sin empaquetar y sin lazo; olor a tierra, a hojas y a musgo que reconocerán los montañeros; y amor por los animales.

Los lobos no han tenido nada que hacer, el libro lo hemos devorado nosotros.
¡Una historia genial!

Rico y Oscar y el secuestrador del súper

rico y oscar

A: Andreas Steinhöfel I: Peter Schössow E: Editorial Bruño, 2011

Sí, se puede decir que Rico es diferente.

Se encuentra un macarrón sobre la acera, lo coge con dos dedos y se dedica a buscar a su dueño entre el vecindario. Puede que se le haya caído a alguien por error, puede que lo eche de menos o puede que un fulano maleducado lo haya lanzado por la ventana (cuestión ésta merecedora de un escarmiento).

Rico razona, a su manera. Piensa mucho, eso sí, pero tal y como explica, las cosas se le escapan de la cabeza, pero no sabe muy bien por donde. Cuando se enfrenta a algo que le descoloca, un gran bombo lleno de bolas rojas comienza a girar en su cabeza y su cerebro se atasca.

También tiene una familia peculiar: madre puta, padre desconocido y vecina más-buena-que-el pan (y tendente a la depresión) que cuida de él cuando su madre se ausenta del domicilio familiar por trabajo. Cada noche, vamos.
Pero amor, no le falta.

En uno de sus habituales vagabundeos por el barrio conoce a Oscar, un chaval tan marciano como él, pero por otros motivos: superdotado, sin madre y con padre hundido-en-el-pozo-de-la-tristeza. Menudo plan ¿eh?

Bueno, pues es una historia genial. Te engancha desde el principio de sus 294 páginas (¡ánimo público juvenil! ¡Merece la pena el esfuerzo!). Estos dos personajes entrañables te hacen reír con sus conversaciones, hay acción, hay misterio, suspense y un final inesperado, digno de los mejores requiebros de los casos de Poirot. Un par de extraterrestres (con más sentido común de lo esperado) resuelven el misterio que tiene en vilo a toda la ciudad.

Lo recomiendan a partir de los 12 años y es el primero de una trilogía (¡yujuuuuuu!)
Para los escépticos: su autor es Premio Nacional de Literatura Juvenil en Alemania.

MAYOR DUX ¡o el día en que fue prohibida la música!

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A: Martin Baltscheit I: Martin Baltscheit E: Lóguez Ediciones, 2008 (1ªE: Boje Verlag, GmbH, Köln, Germany, 2007)

(Autor de “Yo voto por mí”, ¡qué grata sorpresa!)

Al protagonista, un escritor que amanece sin mucha inspiración y sale de casa en busca de una historia, se le intuye desencantado, correoso, de vuelta de todo.
“¿¡Gata!?” grita al despertarse; “curiosamente yo no tenía ningún gato” aclara al lector acto seguido.
Un músico desconocido entra en su casa atropelladamente y, con pavor, le explica, que el nuevo Ministro de Ruidos y Acústica ha prohibido la música esa misma mañana. No sabe como explicar al pasota protagonista la tremenda dimensión del desastre. Los pájaros no entonan sus cantos mañaneros, la radio suspende su emisión, los músicos que se atreven a utilizar sus instrumentos son detenidos, ¿llamar a la puerta se considerará percusión?, se pregunta el escritor con media sonrisa canalla en su boca.
No os lo creeréis, pero el comienzo de esta historia tan atractiva como desconcertante, es lo más normal de toda ella.
Personajes imposibles campan por lugares imposibles. El baboso perro Pavlov, la hipnótica Billy Butterfly, el asno, la araña; y todos ellos en un antro subterráneo al que se accede a través de los túneles del metro.
Todo ello con una banda sonora de jazz (verdadera protagonista de esta historia) que, curiosamente, no oímos, leemos.
El desenlace es genial, consigue que todo cobre sentido (imaginaos el caos cuando consideramos que tiene sentido que un pato enamorado esté dispuesto a cualquier cosa por encontrar a su idolatrada oruga cantante de jazz)
Un álbum ilustrado para público juvenil y adulto que nos ha encantado. Las ilustraciones son tan grotescas y sugerentes como el propio texto.
Está bien, no sabemos si lo hemos entendido todo, tiene mucha chicha. Os dejamos, que lo queremos volver a leer.

Hilda y la cabalgata del pájaro

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A: Luke Pearson  Kirkegaard I: Luke Pearson  E: Barbara Fiore Editora, 2014 (1ªE: Nobrow Ltd, 2012)

Volvemos a agradecer a nuestras amigas las tomasas el descubrimiento de otro álbum genial.
Hilda es una niña inquieta, con unos ojos que se comen el mundo, botas rojas y pelo azul. Ni rastro de rosa. Ni rastro de princesas, ni hadas, ni revistas de moda ni cuchicheos con sus súper amigas. Tiene personalidad, le gusta descubrir el mundo que le rodea y tiene criterio. Vive con su madre (en una casa rodeada de montañas en el primer volumen, Hilda y el troll, y en un piso en la ciudad en el volumen que hoy os presentamos).
Quizás por sus orígenes, se siente ligada a la naturaleza, le chifla dibujar piedras curiosas que se encuentra en sus paseos (especialmente aquellas que intuye que al anochecer se convierte en troll) y tiene una relación especial con el “hombre de madera” (¡nos encanta su casa!).
No es políticamente correcta, se enfrenta a su madre cuando opinan cosas distintas, pero sigue siendo una niña y necesita sentir el cariño de su progenitora en algunas ocasiones: la vida misma, vamos.
Nos ha encantado cómo el autor describe a los niños de ciudad a través de los ojos de Hilda, una chavalilla asilvestrada a fuerza de patearse los campos y montañas que rodeaban su casa natal. Cuando cree haber descubierto, por fin, una afición común con los niños urbanitas, la pasión por las piedras, descubre que para ellos, lejos de ser un objeto de culto, los preciosos minerales son proyectiles mortíferos que disparar a unos indefensos pájaros que sobreviven en las escuálidas ramas de un árbol urbano.
Pero finalmente, y contra todo pronóstico, Hilda encontrará en la ciudad la dosis de irrealidad, de magia y de aventura que necesita para seguir viviendo; lo que pensamos que necesita cualquier niño cuerdo que haga honor a su condición de infante.
Nos ha gustado especialmente la composición de las viñetas de este cómic de colores sugerentes.
Buena manera de comenzar el curso leyendo.