Picasso me pica

A: Ignacio Sanz I: Fernando Gómez E: Ediciones Hiperión, 2010 (Ajonjoli)

Los médicos deberían recetar poesía de vez en cuando: “un par de veces por semana, mañana y noche, o lo que te pida el cuerpo”

Y en KIRIAKI lo sabemos gracias a Upe, que durante este curso nos ha suministrado una píldora diaria que nos ha ensanchado el pensamiento (estamos deseando retomar el tratamiento el próximo curso)

Hoy, traemos poesía. Picasso me pica nos ha picado pero bien. A través de sus cuadros intuimos la intensidad con la que miraba y nos lo hemos imaginado de niño trasteando con sus pinceles. Hemos entendido sus toros y sus bicicletas, sus bicicletas y sus toros, y a la cabra, tan cabra como él. Hemos sabido de sus viajes, de sus deseos de paz y de su grito más alto ¡Nunca más lo de Guernica!

Hemos comprendido y hemos sentido. Un buen acercamiento a la poesía para los pequeños KIRIAKIs.

Dientes de león

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A: Jang-Sung Kim I: Hyun-Gyung Oh E: Tramuntana, 2016 (1ªE: Iyagikot Publishing, 2014)

Un diente de león es un diente de león. Es el mensaje claro y rotundo que nos transmite este álbum. Nada más. Y nada menos.
Es poesía, es filosofía, es descripción. Es genial.
Estamos seguros de que nuestra opinión, o nuestro comentario, no va a estar a la altura pero no podemos pasar sin recomendaros esta delicia (en cualquier otra de nuestras entradas esto podría sonar cursi, pero en este caso, es necesario)

Un diente de león es un diente de león. Cuando nace, cuando crece, cuando se desarrolla y cuando muere. Siempre. Y viva donde le haya tocado vivir.
¿Y un hombre? ¿y una idea? ¿y un sentimiento?, pues también.

No podríamos pensar un apellido más apropiado para este ilustrador (sobre el que pensamos investigar a fondo): Oh. ¡Oh!. Sus ilustraciones nos han dejado mudos. Reconocemos todos los dientes de león que representa: los del campo y los de la ciudad. Los de los resquicios de una grieta en la pared y los maduritos que ven volar sus blancos cabellos, despidiéndose de ellos para siempre (o dando la bienvenida a los que brotarán gracias a sus simientes)

No sabemos si es un álbum ilustrado para niños. Bueno, desde luego que lo es. Pero no sólo. Nos gustaría encontrarlo también en las estanterías de adultos. La reflexión que nos propone es necesaria para todos.
¿Y alguien que ha nacido en un pequeño pueblo fronterizo que se ve obligado a huir de su tierra y se encuentra con la infame y vergonzosa barrera de quién se cree la cuna de la cultura? Pues él también es un diente de león.

Indispensable.

 

Con el ojo de la i

con el ojo de la i

A: Mar Benegas  I: Olga Capdevilla E: A buen paso, 2015

Hoy os presentamos una de poemas, ¡cómo lo hemos pasado!

Trabalenguas, lenguapasas, tiempotrabas y pasalenguas; todo esto y mucho más es lo que vais a encontrar en este magnífico álbum ¿infantil?, no lo sabemos (y nos importa un pimiento), lo hemos disfrutado niños y mayores.

Un montón de juegos divertidos: tendréis que investigar, descifrar misteriosos asesinatos de letras, desentrañar mensajes secretos, aprender glíglico y, lo más importante y divertido, tendréis que afilar vuestras lenguas porque, en más de una ocasión, no serán capaces de obedecer las órdenes que reciban de vuestros cerebros ( a nosotros casi se nos ha hecho un nudo la señora muy enseñorada que siempre va mojada…)

Compendio de divertimentos que nos dan ideas para hacer que las horas de un viaje se acorten. Trabalenguas revisados (nueva versión de “Tres tristes tigres”), poemas con una sola vocal y palabras inventadas a tutiplén han hecho que alguno de los pequeños KIRIAKIs lleve un rato con hipo.

En esta ocasión se nos hace difícil decantarnos por un poema favorito pero, tras someterlo a votación popular, el podio queda así:

En primera posición, “Hablar y entender el glíglico”.

A pocas palabras de distancia, “Las ventanillas”, que tenemos que leer frente al espejo.

Y entrando por los pelos en la tête de la course, un empate técnico entre “Hablar en clave” y “Misterioso asesinato en el tren”.

Os animamos sinceramente a que lo conozcáis. Todo un descubrimiento.

Y esto, ¿qué es?

y esto qué es

A: Jürg Schubiger I: Wolf Erlbruch E: Libros del zorro rojo, 2015

Éste que os presentamos hoy es un álbum diferente. Es increíble cómo dentro de un formato convencional puede caber tanto absurdo…Es posible que no guste a “todos los públicos”, no es una historia tradicional; no empieza, no acaba, no se desarrolla…A nuestro entender, recoge un instante que se da en todos los hogares con criaturas: esas tardes que se estiiiiiiran y se estiiiiiran con preguntas interminables: “Y esto, ¿qué es?” (posterior respuesta de la progenitora), “Y esto, ¿qué es?” (consiguiente respuesta del progenitor), “Y esto, ¿qué es?” (respuesta elaborada y conjunta), “Y esto, ¿qué es?” (por fin nos damos cuenta de que no son dudas…son juegos). Y es a esta cuarta pregunta a la que responde este original álbum lleno de fantasía y absurdo (del bueno)

Como siempre, tenemos nuestros favoritos:

“- Y esto, ¿qué es?
– Una musaraña
– ¡Pero nada tiene de araña!
¿Hay también un ratónpiraña?
– Sí, aunque más que un ratón, es un cerdo de mar, una alimaña
– ¿No será todo esto una gran patraña?”

Animalillos inventados, juegos de palabras, rimas, ocurrencias. Ingredientes que en KIRIAKI nos aseguran unas risas.
Las ilustraciones, tan absurdas e imaginativas como el texto. Todas geniales (empezando por la orejuda liebre de la portada); la más divertida para nosotros, la que acompaña a este acertijo:

“- Y esto, ¿qué es?
– No lo se ni un poquito
– Algo que en la oscuridad zumba o pica,
¡Tiene que ser un mosquito!
– Si solo zumba pero no pica,
es de lo más cortés,
Parece un mosquito pero no lo es”

¡A por él, valientes!

Excusas Excusas

excusas excusas

A: Anushka Ravishankar I: Gabrielle Manglou   E: Takatuka, 2012 (1ªE: Tara Books Pvt. Ltd, Chennai, India, 2011)

Nos ha gustado mucho la imaginación desbordante de este álbum, la locura, la libertad de los pensamientos de este chaval indio. Las excusas, las excusas…¿pero cuando una excusa deja de serlo para convertirse en sueño?,  ¿en historieta en la que te zambulles?,  ¿cuando, incluso, pasa a ser la verdadera realidad en las cabezas de nuestros pequeños “literato-guionistas”? En KIRIAKIbooks estamos convencidos de que el protagonista realmente pensó que para limpiar su cuarto (obedeciendo sumisamente a lo que su madre le pidió, digamos que de manera ferviente), lo mejor era lanzar unos cuantos cubos de agua por el suelo. Creemos también que lo de “que le faltaban las cejas” era un inocente comentario que el crío compartió con su abuela para darle conversación, y no por molestar. Y también afirmamos que, sentado inmóvil en su silla en medio del salón, soñó con un artista que decoraba las paredes cual cueva de Altamira, y al despertar, ¡cual fue su sorpresa al ver que no era un sueño!

¿O no nos lo creemos? ¿o no estamos convencidos? ¿o no lo afirmamos? En fin, os lo dejamos a vosotros…

No nos negaréis que algunas de las excusas que se inventan nuestros retoños  os hacen reír (aunque sea por dentro) y pensáis con resignación ante esa imaginación desbordante: “si ni estudia ni trabaja, al menos se comerá una monda de naranja pensando que es un filete”

A ver, os confesamos que al principio las ilustraciones de este álbum nos resultaron extrañas. Imágenes abstractas a todo color mezcladas con fotografías de Neel  (el rey de las excusas) en blanco y negro. Además, la simbología india que nos pilla tan lejos (ojos por doquier, elefantes, vacas tumbadas entre la gente y el tráfico, turbantes, mostachos…) Pero, tras leerlo un par de veces, lo hemos entendido: todos los críos son iguales, aquí y en la China, pasando por la India. Da igual que sea un elefante o un toro, un ojo o un balón de fútbol, un turbante o una gorra…sólo son complementos.

Sí, nos ha gustado.

Max y Moritz

max y moritz

A: Wilhelm Busch   I: Wilhelm Busch   E: Impedimenta, 2012 (1ªE: Alemania, 1865)

Genial, genial, ¡genial! ¡Qué alegría! ¡Qué alboroto!…

Nos encanta presentaros álbumes como el de hoy. No sabemos si solemos ser tan efusivos pero queríamos dejar claro que esta “historieta en siete travesuras” nos ha encantado. De verdad de la buena.

Nos hemos partido de risa con Max y Moritz. Todos. Los cinco (nos atrevemos a decir que el más pequeño de la familia KIRIAKI se desternillaba de nosotros, en vez de por la historia pero, ¡que más da!, el caso es que nos ha alegrado la tarde a la familia al completo)

No nos extraña en absoluto que, en Alemania, esta obra sea el clásico de los clásicos de la literatura infantil. Ni nos extraña que, tal y como reza la “introducción para incrédulos”, aún hoy en día sea común citar versos de esta obra (nosotros ya nos hemos apropiado de alguno en su versión castellana, buenísima traducción, a nuestro modesto entender)

Bueno, entrando en materia, ahí va la historia:

“¡Ay, los niños revoltosos

suelen ser los más famosos!

Max y Moritz, por ejemplo:

Dos pícaros como un templo”

Dos pequeños diablillos, dignos hijos de Belcebú, ayudantes del Maligno, aprendices de Satanás. No se les ocurre idea buena.

La primera fue fatal, la segunda, otra que tal…

Así, de una en una y hasta la séptima, planean y ejecutan travesura tras travesura: Una original (y cruel) manera de acabar con cuatro aves a la vez; una pesca poco común (“la pesca del pollo asado es un deporte arriesgado”); el sutil pero efectivo sabotaje de un puente de madera; la conversión de una pipa en un colosal petardo; la asquerosa ocurrencia de llenar una cama de insectos impertinentes; el goloso intento de zamparse todo lo zampable en la pastelería de un pueblo germano; y la séptima y última, la gota que colma el vaso, la travesura que los condena.

Quisieron ser los peores pero…la avaricia rompe el saco (en sentido literal).

Nos hemos muerto de risa gracias a sus ocurrencias pero no hemos lamentado su trágico final: ha sido digno de su suprema maldad.

“Del uno al otro confín,

nadie lamentó su fin […]

¡Se acabó lo que se daba!

¡¡Quién mal anda, mal acaba!!”

Las ilustraciones son tan geniales como el texto. Un álbum total. Formato, texto, ilustraciones, edición. Además, con una octava historieta de propina (esto es mejor que las mejores ofertas…)

Aún no sabemos lo que nos queda por descubrir este curso pero, seguro, seguro, seguro que el que hoy os presentamos es un de los de la lista de nuestros preferidos de 2014-2015.

¿Os hemos convencido?, esperamos que sí.

El libro del cohete

el libro del cohete

A: Peter Newell (versión de Aloe Azid)   I: Peter Newell E: Thule Ediciones S.L. ,2008 (1ªE: 1912)

Aprovechando que en nuestra biblioteca han preparado amablemente un “rincón de la poesía” para los más pequeños, nos hemos venido a casa con un par de álbumes, uno de los cuales os presentamos hoy.

Se trata de todo un clásico de Peter Newell, autor que en su día conocimos por El libro inclinado (del que os hablaremos otro día), que en uno de sus préstamos “intercomunitarioatonómicos” nos prestó R.

El libro del cohete nos conquistó en la biblioteca por su cuidada edición y sus ilustraciones de comienzos del S.XX (niños y niñas con melenita, padres con bigote y traje oscuro, madres con vestidos largos y cuellos hasta las orejas, botines, canesús y antiguos baúles). Pero lo que llamó la atención de nuestros hijos fue que todas y cada una de las páginas estaban físicamente agujereadas por el proyectil, ¿hay algo más apetecible que un libro taladrado?, ¿algo más atrayente que unas páginas perforadas?, ¿eso que tus padres nunca jamás dejaran que hagas en casa con uno de tus libros?.

El esquema del texto nos ha encantado y es perfecto para los niños que comienzan a acercarse a la poesía. Un crío corretea por el sótano de un edificio de viviendas (es el hijo del portero, tiene todo su derecho…como les gustaría a nuestros pequeños ponerse en su piel), y se le ocurre (como se les ocurriría a los nuestros) encender una cerilla y prender la mecha de un cohete reluciente que atrae su atención.

A partir de esta primera página el cohete va atravesando los sucesivos pisos del edificio desde el primero hasta la buhardilla.

Cada página una planta; cada planta una escena doméstica; cada escena doméstica una rima. Todas ellas cómicas, irónicas, mordaces. Estamos seguros de que vuestros hijos elegirán su preferida; los nuestros lo han hecho:

 

PISO OCTAVO

Siguió aquel cohete feroz

su itinerario extraño

hacia donde Eloy, en albornoz,

se preparaba un baño.

Abrió otro desagüe el torpedo

e inundó todo el cuarto.

Al hombre pasmado de miedo,

casi le da un infarto.

Nos ha gustado mucho la traducción de este álbum rimado (siempre complicado…), a pesar de que el habitante del piso tercero de este inmueble newyorkino de principios de siglo a haya pasado a llamarse Aitor, para que la rima funcione…

Por otro lado, sus ilustraciones son geniales: todas ellas en la página derecha enmarcadas por una gruesa línea negra a modo de cuadro, cada una de ellas en blanco y negro y otro único color, y atravesadas por el orificio producido por el viaje del cohete.

Las escenas, el mobiliario y el vestuario nos trasladan a lo que debió de ser la vida cotidiana de los habitantes de Nueva York de 1912.

Genial oportunidad para leer poesía divertida con nuestros hijos.

¡A por él!

¡Hay un Molillo en mi bolsillo!

hay un molillo en mi bolsillo

A: Dr. Seuss   I: Dr. Seuss   E: Lectorum Publications, Inc, 2007 (1ªE: Dr. Seuss Enterprises, L.P., 1974)

Muchos de vosotros conoceréis al personaje más popular de Dr. Seuss, el Grinch, el paradigma del consumismo de la Navidad, la figura que representa las navidades televisivas, publicitarias, vacías.

En esta ocasión os presentamos su álbum ¡Hay un Molillo en mi bolsillo!, una obra rimada, absurda y divertida con la que nuestros hijos han conectado desde la primera lectura. De hecho, tal vez influidos por las mil veces que lo hemos leído, se dedican a buscar e inventar rimas basándose en el sencillo juego que nos propone Dr. Seuss: “Hay un NEGADERO flotando en el FREGADERO”, “una CRILLA bajo la SILLA”, o nuestra rima favorita, “un PEPILLO PENDIENTE en mi CEPILLO DE DIENTES”.

Un niño nos presenta a todos los seres peludos que habitan en su casa, y los hay en todos los rincones; algunos, como la “CHOMBRA”, son inquietantes, pero otros, como la “COLADA” o los “CASAÑOS”, son tiernos y amigables.

Lejos de sentir temor por convivir con todos esos seres que se esconden en los rincones más insospechados, el protagonista finaliza la visita guiada por su casa con la siguiente rima:

“Yo no te voy a mentir,

así es la casa donde vivo.

¡Y donde siempre quiero vivir!”

Las ilustraciones son atractivas, con un claro aire setentero y una amplia gama de colores chillones que enganchan a los más pequeños.

A pesar de que no hemos leído el original (en inglés) intuimos que traducir a Dr. Seuss no debe ser lo más fácil del mundo, y alguna rima puntual no nos ha convencido del todo.

De cualquier forma, es un álbum que os recomendamos sinceramente. Por un lado, para que conozcáis a este autor tan emblemático (caricaturista estadounidense que recibió una mención especial del Premio Pulitzer en 1984), y por otro, porque se trata de uno de esos álbumes que tiene efecto inmediato en la imaginación de los pequeños.

¡A la biblio!

Ser quinto

ser quinto

A: Ernst Jandl   I: Norman Junge   E: Lóguez, 2005 (1ªE: Beltz Verlag, Weinheim und Basel, 1997)

Continuamos este nuevo año con un álbum genial. Sólo el prestigio de sus autores avalan esta historia que podéis comprar (o tomar prestada) con los ojos cerrados.

Poneos en situación: siete muñecos desvencijados (de esos que han logrado, a duras penas, sobrevivir a un par de años o tres de juegos salvajes…) están sentados en una lúgubre sala de espera, que incluso se torna amenazante si nos fijamos en la misteriosa luz que sale por la rendija de la puerta.

Cinco despojillos de muñeco que esperan su turno para ser reparados por el médico de los juguetes. Cinco guiñapos asustados que miran con horror y desconfianza esa rendija luminosa. Y el quinto es él: una aproximación a Pinocho, con su pronunciado atributo partido en dos.

“puerta abierta

uno fuera”

Cara de susto, rostros tensos, ojos abiertos como platos en todos los pacientes que esperan su turno: el primero, un pingüino sin aletas, el segundo, un patito al que le falta una rueda, el tercero, un adorable oso de peluche que ha perdido un ojo y se le sale el relleno de un brazo, el cuarto, una ranita de hojalata que ha perdido su corona y el quinto, Pinocho.

Según se acerca el turno de cada paciente, sus expresiones nos transmiten miedo, nerviosismo, desconfianza…El quinto comienza la espera bastante tranquilo, hay varios pacientes delante de él, pero finalmente su turno llega, y los nervios…

Un álbum lleno de detalles. El texto conciso, esquemático, musical, poético. Las ilustraciones, muy expresivas, juegan con la luz y lo tenebroso, y el movimiento de la lámpara acompaña a los asustados muñecos.

Un guiño final, la imagen que, intuimos, tranquiliza definitivamente a Pinocho; nos atrevemos a pensar que el doctor le resulta muy familiar.

Como veis, nos ha encantado. Es uno de esos álbumes que con pocos ingredientes consiguen transmitir mucho, a niños y mayores.

Genial.

El pirata y el boticario

el pirata y el boticario

A: Robert Louis Stevenson   I: Henning Wagenbreth   E: Libros del zorro rojo, 2013 (1ªE del texto y título original: “Robin and Ben or the Pirate and the Apothecary”,  Chatto&Windus, Londres, 1921).

Admitimos que la ilustración es un poco heavy. Admitimos que cuando nuestro hijo lo descubrió en una librería intentamos alguna maniobra de distracción para que se fijase en un álbum un poco más amable (sin pistolas, espadas o charcos de sangre). Pero os contamos también que fuimos nosotros los que finalmente lo tomamos prestado de la biblioteca para disfrutarlo en casa durante unas semanas.

El pirata y el boticario es un texto en rima del célebre autor de la genial obra  La isla del tesoro (que esperamos comentar algún día no muy lejano). También en esta ocasión nos habla de malvados piratas y sus excesos de juergas y aguardiente pero nos describe además a un “pirata de tierra”.

Robin y Ben son dos amigos de la infancia, que ya desde niños decidieron tomar caminos diferentes.

Robin se enroló en un barco pirata a una edad temprana, y el viaje se lo patrocinó su desgraciada madre, eso sí, a punta de pistola. Ben, en cambio, era más astuto y decidió sisar en vez de robar.

A Robin se le veía venir; a Ben, ni lo veías cuando venía.

Se trata de un poema irónico y mordaz, que con un estilo tan descarnado que salta al territorio de lo cómico, realiza una evidente crítica social.

La ilustración nos ha permitido descubrir que si un charco de sangre se dibuja de manera geométrica con sus aristas y sus bordes claramente definidos, ya no es tan espeluznante.