¿qué fue del girbel?

A: Peter Härtling I: Christa aus dem Siepen E: Lóguez ediciones, 1991 (1ªE: Beltz Verlag, 1973)

Conocimos a este autor por su novela juvenil “La abuela”, que aún no hemos tenido el gusto de presentaros.

Los que os animéis, os encontraréis una historia que no se anda con chiquitas. Habla sobre un chico enfermo que se pasa la vida de clínica en clínica, de institución en institución. Un chico que si ya tenía poco con una enfermedad que le produce ataques, dolores de cabeza y aturdimiento, tiene otra como consecuencia de no sentirse querido ni valorado. Nadie se preocupa por él (su culpable madre aparece de ciento en viento en la institución de turno con una bolsa de chucherías que endulce su vergüenza), nadie juega con él, nadie intenta comprenderle.

Pero no os vayáis a creer que es el típico libro de “mirad niños: hay que ser bueno con todos, ayudar a los diferentes, jugar con ellos y convertirlos en nuestros mejores amigos, a poder ser en un prado rodeado de leones, con un par de unicornios y el arco iris al fondo”. No.

Presenta el tema con seriedad. Con hondura. Nos describe como es la vida de un chaval considerado problemático. Nos cuenta los tumbos que da, internado de institución en institución, a través de sus correrías, de sus ocurrencias y de su forma de ver el mundo.

Y lo comprendes.

Para mayor valor del álbum hay un breve “Epílogo para niños” que vendría bien que lo leyésemos unos cuantos adultos. Tras su lectura ya no hay escapatoria. Lo hemos visto, lo han visto, lo vais a ver negro sobre blanco. Todos estamos implicados.

Creo que nos hemos puesto un poco serios, el tema lo es. Pero el autor ha creado un álbum fácil de leer, divertido en muchas ocasiones, pero dejando el poso de verdad y de realidad que te conmueve por dentro.

Muy recomendable.

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¡Hola a todos!

Ya está aquí, ya llegó: ¡el curso! Y con él, la familia KIRIAKI se ha traído nuevas lecturas en la maleta. La playa, genial; el campo, estupendo; la piscina, el pueblo, las bicis, los ríos. Todo lo hemos disfrutado. Ahora queremos…¡horarios! Estamos deseando compartir con vosotros nuestros nuevos descubrimientos, así que…¡A por ellos!.

Perdón, se nos olvidaba: bienvenidos a todos.

¡Ya estamos de vuelta!

Bienvenidos a todos. Estábamos deseando encontrarnos con vosotros y comentaros nuestros descubrimientos estivales.

Ya están aquí los corticoles, los coleccionables que suspiran por subsistir más allá de marzo, la necesidad de comprar nuevas batas y zapatos de invierno…la organización, en definitiva.

Esperamos que hayáis tenido tiempo de descasar y de leer en estos meses de horarios imposibles, pero si no ha sido así, tranquilos, ya empieza el curso, y con él, el orden de los horarios impuestos, así que…¡a poner día y hora para ir a la biblioteca!

Comencemos…

Otto el oso de libro

otto el oso de libro

A: Katie Cleminson   I: Katie Cleminson   E: Editorial Juventud, S.A. , 2011.

Aparentemente, Otto es un oso de libro como otro cualquiera: los de Los tres osos, los de Ricitos de Oro, el del Discurso del oso o el de su colega Otto, de Tomi Ungerer. Pero al cabo de tres páginas, vemos que no es como ellos. Cuando nadie lo mira cobra vida y se dedica a explorar y a satisfacer sus curiosidades y sus pasiones: lee y escribe.

Pero un día ocurre algo, algo que un oso tan intelectual debería de haber tenido en cuenta (ejem…), y el pobre Otto se queda sin hogar: se queda sin libro.

Lejos de dejarse vencer por la angustia o la tristeza, y dado que Otto tiene recursos gracias a su pasión por la lectura, traza un plan para mejorar su situación. Así, decide lanzarse a la aventura de encontrar un nuevo hogar. Como es de esperar, no es algo que logre a la primera, y pese a la soledad y a la indiferencia que lo rodea, él no desespera y, continúa y continúa hasta que por fin, da con el hogar que todos los osos de libro habrían deseado.

No os diremos cual es, claro; un poquito de suspense siempre viene bien para impulsarnos hacia la biblioteca, pero os diremos que es una bonita historia que anima a los niños a valorar el hábito de lectura.

Un apunte sobre las ilustraciones de Katie Cleminson: debemos confesar (ya que en este blog nos hemos comprometido a contaros nuestras impresiones personales de los álbumes que leemos), que los colores utilizados no nos han convencido. Nos parece que dotan a la historia de un aura “pastel” que, en nuestra opinión, no le va mucho. Pero sí tenemos que decir en su favor, que el trazo de las figuras nos ha encantado. Esas líneas trazadas aparentemente con pluma, que engordan y adelgazan según la posición de la misma, dotan a los dibujos de una gran expresividad, que como ya hemos dicho, creemos que queda apocada por los tonos del coloreado.