Los O.T.R.O.S. (Sociedad secreta

los OTROS

A: Pedro Mañas I: Javier Vázquez E: Editorial Everest, 2009

“Ojo de Cobra”, “Triple Calibre”, “Triturador” y “Melena Eléctrica” no siempre han tenido nombres tan molones. Antes eran conocidos como “Ojo muerto”, “Come salchichas”, “Lengua de trapo” y “Pelo Estropajo”; hasta que estos cuatro “diferentes” decidieron unirse a otros cuantos para crear la justiciera y colaborativa sociedad secreta “Los O.T.R.O.S.”, Organización de Tipos Raros, Originales y Sorprendentes.

Todo comienza cuando un niño normal, con notas normales, estatura y peso normal, amigos normales y aficiones normales, acude al oculista. Éste, de manera altamente impertinente, pretende que descifre hasta la más pequeña cagarruta de mosca que se supone que es una “F” (o “G”, o “H”…) En fín, sale de ahí con un diagnóstico claro (ojo vago) y con un tratamiento meridiano (parche en el ojo)

Tras maldecir al oculista por pretender convencerlo de que parece un pirata (¿pirata con parche color carne?) y pasarse horas frente al espejo asumiendo su transitoria minusvalía, le toca enfrentarse al juicio final: sus compañeros de clase. Pronto descubre que ha pasado a ser uno de “los otros”, fantasmas olvidados que nadie parece ver.

Una serie de acontecimientos hacen que todos estos “otros” se pongan en contacto entre sí y, decidan crear una sociedad secreta que vele por la dignidad de todos los diferentes.

Sus empeños justicieros y el golpe de gracia a la super-mega-perfecta niña odiosa nos han dejado un buen sabor de boca.

Probad a taparos un ojo: pasáis de la normalidad al lado oscuro con un solo gesto.

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MAYOR DUX ¡o el día en que fue prohibida la música!

mayor dux

A: Martin Baltscheit I: Martin Baltscheit E: Lóguez Ediciones, 2008 (1ªE: Boje Verlag, GmbH, Köln, Germany, 2007)

(Autor de “Yo voto por mí”, ¡qué grata sorpresa!)

Al protagonista, un escritor que amanece sin mucha inspiración y sale de casa en busca de una historia, se le intuye desencantado, correoso, de vuelta de todo.
“¿¡Gata!?” grita al despertarse; “curiosamente yo no tenía ningún gato” aclara al lector acto seguido.
Un músico desconocido entra en su casa atropelladamente y, con pavor, le explica, que el nuevo Ministro de Ruidos y Acústica ha prohibido la música esa misma mañana. No sabe como explicar al pasota protagonista la tremenda dimensión del desastre. Los pájaros no entonan sus cantos mañaneros, la radio suspende su emisión, los músicos que se atreven a utilizar sus instrumentos son detenidos, ¿llamar a la puerta se considerará percusión?, se pregunta el escritor con media sonrisa canalla en su boca.
No os lo creeréis, pero el comienzo de esta historia tan atractiva como desconcertante, es lo más normal de toda ella.
Personajes imposibles campan por lugares imposibles. El baboso perro Pavlov, la hipnótica Billy Butterfly, el asno, la araña; y todos ellos en un antro subterráneo al que se accede a través de los túneles del metro.
Todo ello con una banda sonora de jazz (verdadera protagonista de esta historia) que, curiosamente, no oímos, leemos.
El desenlace es genial, consigue que todo cobre sentido (imaginaos el caos cuando consideramos que tiene sentido que un pato enamorado esté dispuesto a cualquier cosa por encontrar a su idolatrada oruga cantante de jazz)
Un álbum ilustrado para público juvenil y adulto que nos ha encantado. Las ilustraciones son tan grotescas y sugerentes como el propio texto.
Está bien, no sabemos si lo hemos entendido todo, tiene mucha chicha. Os dejamos, que lo queremos volver a leer.