Gorila

A: Anthony Browne I: Anthony Browne E: Fondo de cultura económica, México, 1991 (1ªE: Julia MacRae Books, Londres, 1983)

¡Qué padre más sieso!

Ana, la protagonista de esta historia e hija del susodicho, nos ha conquistado desde la primera ilustración en la que se la ve absorta mirando un libro.
No hay duda: su pasión son los gorilas. Los dibuja, lee sobre ellos, come sus cereales, ilustraciones de gorilas adornan su habitación…Y atención a las obras de arte colgadas en las paredes de su casa.

El padre es más tieso que una escoba. Se abotona la camisa hasta arriba, no sonríe. Siempre pulcramente vestido, trabajando, concentrado, ausente…sin tiempo para Ana.

Ana sube a acostarse a su cuarto. Mañana será su cumpleaños y le ha pedido a papá…¡un gorila!
Aunque parezca mentira, papá le ha oído y a la mañana siguiente encuentra un bonito simio sobre su cama (pero de juguete…) Ella esperaba otra cosa. Necesitaba un gorila que jugase con ella. Quería salir a pasear con su nuevo amigo, hablar con él, contarle cosas. Quería correr con él aventuras trepidantes, ir a bailar bajo la luz de la luna…
¿Lo ha soñado?¿Lo ha vivido?
Tras bajar las escaleras atropelladamente para contar a su padre lo sucedido, sólo tiene una certeza: lo volverá a hacer (atentos al bolsillo trasero del transformado padre).

Genial.
P.D. La tarta de cumpleaños con gorilas vedette-s no tiene desperdicio (y tantos y tantos detalles…)

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Tristán encoge

A: Florence Parry Heide I: Edward Gorey E: Blackie Books, 2017 (1ªE: 1971)

Es curioso ver como reaccionan los adultos frente al problemón de Tristán. Tristán encoge. Pero nadie parece darle importancia.

Él se dedica a reivindicar su mengua allí dónde está, con educación pero con firmeza; la realidad es muy tozuda.

El conductor de autobús no cree que sea él, lo toma por su hermano pequeño (Tristán no tiene hermanos…) La maestra le recrimina su actitud de llamar la atención, su infracción de las normas del colegio. El director del colegio finge ser su aliado, su amigo, el que comprende sus problemas. No le hace ni caso, vaya. Y sus padres…directamente lo ignoran.

Al final del día, cansado de tropezar con la tela sobrante de sus pantalones, cuando es ya capaz de meterse bajo su cama sin ni siquiera agacharse, parece que descubre el porqué de su penuria. ¿Será capaz de frenar su inminente desaparición? ¿Volverá todo a ser como antes? ¡Cuidado!, puede que las respuestas a estas dos cuestiones sean diferentes…

Hemos conocido recientemente el trabajo de Edward Gorey, gracias a las II Jornadas de Álbum Ilustrado de La Rioja (y por ende, a las tomasas). Este excéntrico ilustrador no nos ha dejado indiferentes. Altamente prolífico y polifacético nos empuja con su obra a querer conocer más y más de su trabajo. Inspirador de la estética explotada por Tim Burton, admirador de Drácula, creador de criaturas fantásticas y el mejor dibujante de papel pintado que en la tierra haya existido.

No sólo os recomendamos este álbum genial, sino que os animamos, os empujamos, os obligamos a que echéis un vistazo a la obra de Gorey.

El árbol generoso

A: Shel Silverstein I: Shel Silverstein E: Kalandraka (1ªE: Evil Eye, 1964)

Bueno Selby, ya intuímos con tu Leocadio, un león de armas tomar que además de divertirnos nos hablabas de indentidad y, con El árbol generoso, hemos confirmado tu profundidad.

El amor incondicional que un árbol siente por un niño, por SU niño, lo empuja a darle todo lo que tiene. Que es mucho.
El niño va creciendo, descubre el mundo y llega un momento en el que el árbol nos es suficiente. O ya no lo es todo. Sí, vuelve a él cada vez que está perdido, cuando necesita algo; cada vez que se encuentra sólo o precisa consejo. Porque el árbol siempre tiene para él una palabra reconfortante, una actitud comprensiva; una manzana, una hoja, unas ramas o un tronco que saquen al niño de un apuro.
Hasta siendo un simple tocón lo es todo para el ya anciano niño.

Un álbum genial que tiene mucha “chicha”.
El progenitor que no se vea en este árbol, que se lo haga mirar.
Muy recomendable.

Noche de tormenta

A: Michèle Lemieux I: Michèle Lemieux E: Lóguez Ediciones, 2000 (1ªE: Beltz Verlag, 1996)

¡Lo que da de sí una noche de tormenta!

Esta noche de tormenta en concreto, ha condensado todas las preguntas fundamentales de nuestra infancia, las que aún nos hacemos y alguna de las que nos queda por hacernos.

Igual no todos todas. O no todas a la vez. O no todos en el mismo momento de nuestra vida, pero haciendo un sondeo en la familia KIRIAKI hemos visto que entre todos nos hemos preguntado casi todo. Respuestas…pocas. ¿Alguna? Una o ninguna. Pero caminos, recorridos, reflexiones, miedos, certezas, alegrías e incertidumbres, muchas.

Hay que preguntarse para crecer, para madurar, para rectificar.

A veces las preguntas son consecuencia de un miedo irracional, otras de una debilidad o de una intuición. En ocasiones es una circunstancia, algo ajeno a nosotros, lo que nos impulsa a interrogarnos.

Nos ha encantado este álbum de filosofía ilustrada que nadie puede leer y quedar indiferente. Y nos ha servido para darnos cuenta de que las preguntas perduran a lo largo de las generaciones, ya que los más pequeños KIRIAKIs  nos han confesado sus preguntas (que habitualmente les asaltan con nocturnidad y alevosía) y coinciden con las que los KIRAKIs veteranos nos hacíamos en nuestros años mozos.

¡No les queda nada por preguntarse!

El ratón que quería hacer una tortilla

A: Davide Cali I: María Dek E: Patio Editorial, 2017

Título original: “Good Morning Neighbour”. No somos quienes para opinar si el título elegido por el autor era o no apropiado, pero…era el que él eligió. En fin.

Davide Cali es un viejo conocido de la familia KIRIAKI (El enemigo, La casa más grande del mundo, Malena Ballena, etc.) y ya intuíamos que se podía tratar de un álbum con moraleja, con mensaje, con “voyaescribirloqueamímeparecequeestábienqueparaesosoyelautorypunto”. Pues muy bien Davide, nos gusta leerte.

Todo comienza cuando un ratoncillo de campo decide hacerse una tortilla pero no tiene huevos (valentía le sobra, eh?) Va pidiendo un huevo a un vecino tras otro, los que, a falta de huevos, le van ofreciendo distintos ingredientes. Finalmente, con todo lo reunido, deciden hacer un apetitoso pastel de manzana, canela y pasas. Tiene un aspecto inmejorable y huele fenomenal. Es hora de repartirlo pero… ¿entre cuantos?

No solo la ejecución, la idea también es importante. Estamos de acuerdo contigo Davide.
Hasta la próxima Cali.

Duermevela

A: Juan Muñoz-Tébar I: Ramón París E: Ediciones Ekaré, 2017

Intimidad, calma susurros. Hemos disfrutado de este álbum en silencio. Nos hemos descubierto pasando las páginas despacito, para no despertar a nadie, para no arruinar la magia.

A Elisa le cuesta dormir. Pero no es porque se esté haciendo preguntas, es porque le gusta disfrutar de ese momento de semisueño en el que todo es posible, en el que te sientes flotar y estás a gusto y seguro.

Es el momento en el que nada asusta y menos aún si tienes un compañero como Estebaldo, tan achuchable y calentito.

Elisa y Estebaldo dan un paseo nocturno a través de la frondosa jungla descubriendo secretos habitantes. Tan fieros ellos durante el día y tan inofensivos en la quietud del sueño nocturno.

Ha sido como leer un cuento de noche, alumbrado por una linterna y metido en una tienda de campaña. ¡Qué gustito!

¿Sabéis que es lo mejor? que es un lugar que conocemos todos: Duermevela.

El bosque dentro de mí

I: Adolfo Serra  E: Fondo de Cultura Económica, 2016

¡Qué felicidad! Esta sensación de ver algo por primera vez, algo que no habías imaginado siquiera que podría existir. Descubrir unas ilustraciones que te mueven por dentro, que te sorprenden cada vez que vuelves la hoja es un placer no muy habitual. Nos hemos descubierto pasando las páginas con ansiedad, queriendo saber hacia qué mundo nos estaban arrastrando estas imágenes arrolladoras.

No tiene texto y casi no tiene color, pero fuerza, sentimiento y hondura, le sobran. Con la técnica acuosa de la tinta, Adolfo Serra crea un mundo de misterio y de sueño.

La soledad, el aislamiento, la calma. Necesitamos escapar de la atropellada actividad en la que se ha transformado nuestra rutina, que nos encrespa el ánimo y nos transforma en bestias.
Necesitamos contemplar nuestro reflejo en las aguas tranquilas del interior del bosque. Necesitamos reconocernos, redescubrir nuestra verdadera imagen.

El cielo estrellado nos ha dejado sin palabras.
Genial. Sin duda, de nuestros favoritos del curso

El imprevisto caso del chico en la pecera

A: Lisa Thompson I: Ilustración de cubierta: Mike Lowery E: Editorial Planeta, 2017

Matthew Corbin es un chaval de 12 años que padece TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) Desde el principio intuimos que algo le pasa, siempre parapetado en el interior de su habitación, viendo la vida pasar a través de su ventana. Pero aún no sabemos qué nombre dar a su dolencia.
Poco a poco, vemos como esa enfermedad condiciona su vida y la relación con sus padres y con sus vecinos. No siempre fue así. O, al menos, no con tanta intensidad, pero una cosa y otra lo llevaron a encarcelarse en esta prisión invisible que ahora es su propia cabeza.

Desde nuestra humilde opinión, la presentación y el desarrollo que la autora hace del TOC es acertada, real; es de verdad. Si a esto (que ya es un logro en sí mismo), le sumamos el hecho de que con todas esas limitaciones autoimpuestas decide esclarecer un misterio escalofriante, este álbum se convierte en una historia que atrapa al lector desde la primera página.

Un niño de 15 meses ha desaparecido y Matthew, desde su atalaya, es la persona que más información tiene al respecto: durante todo el día, no hace otra cosa más que observar a sus vecinos.

A lo largo de la lectura vamos acompañándolo en sus pesquisas y vamos siendo testigos de cómo se enfrenta a sus limitaciones, de cómo va siendo consciente de su enfermedad y de cómo, finalmente, decide embarcarse en esa tarea durísima que es el intentar mejorar, enfrentándose a todos esos obstáculos que en su cabeza ve como infranqueables.

Intrigante, divertido y profundo. Lo tiene todo.
Muy recomendable.

Al sur de la Alameda

A: Lola Larra I: Vicente Reinamontes E: Ediciones Ekaré, 2015 (2014)

Quién le iba a decir a Nicolás, perteneciente al selecto grupo de adolescentes deportistas de su instituto, estrella indiscutible del equipo de fútbol, que iba a participar en la toma del colegio, enmarcada en la Revolución de los Pingüinos de 2006, en Santiago de Chile.
Cientos de estudiantes de secundaria chilenos ocuparon sus colegios en señal de protesta, luchando por una educación gratuita y de calidad; y en esta empresa tan altruista y reivindicativa se ve inmerso el protagonista de este álbum que, hasta el día en que comenzó la toma, su cerebro tenía forma de balón de fútbol; o eso creía él.

Lo cierto es que decidió sumarse a la toma cuando, en el mismo momento en el que se disponía a largarse del colegio, Paula, la francesa, le retó a permanecer dentro. Sí, ella le gustaba. Esa fue la verdadera razón…

Pero veréis que a lo largo de la historia Nicolás se va involucrando en la lucha, va descubriendo cosas de su propia historia, de la de sus padres, de la historia de Chile. Y también va acercándose a Paula, quien comienza a verlo, ya no solo como el arquero del equipo de fútbol (una de las muchas palabras que hemos aprendido con esta lectura genial), sino como a un chaval interesante, con una historia inesperada, reservado pero íntegro.
Y esta aventura no solo va a cambiar a Nicolás; Rafa, Domingo y Fernando, sus inseparables compañeros de equipo, también se verán involucrados en el desenlace que moverá las fichas de cada uno de ellos hacia unas posiciones inesperadas antes de la toma.

Genial. Mejor novela juvenil de 2014 para Babelia, premiado por la Fundación Cuatrogatos y por el Banco del Libro, distinguida con el Premio a la Edición de la Cámara Chilena del Libro, y más distinciones que podréis leer en su faja. Tooooodo merecido.
Una historia vibrante, que te arrastra, que te impulsa. Una visión desde dentro de un compromiso social y político. Aciertos y errores de los movimientos estudiantiles, amores y pasiones. Y además, una edición impecable, arrolladora, impactante.

Vamos, que nos ha encantado. Novela juvenil que no pararemos de recomendar jamás.

 

Tarzán de goma

A: Ole Lund Kirkegaard I: Ole Lund Kirkegaard E: Sushi Books, 2014 (1ªE: Ole Lund Kirkegaard & Gyldendal, København 1975)

¡Ufff! Te pasas el libro con la esperanza de que haya una escapatoria, de que ese humor genial del autor nos encamine a una salida, a un final luminoso, al restablecimiento de la justicia y la compasión.

Pero no. Es implacable.

El álbum que hoy os presentamos nos ha impactado. Un álbum que nos habla del acoso infantil (escrito en 1975, aún no se le llamaba bulling, bueno, ni acoso…) Todos sabemos de qué hablamos; en este caso, matones que se crecen molestando a compañeros más débiles, diferentes o, simplemente, más humildes y apocados.

Ivan Olsen (rebautizado Tarzán de goma por alguno de sus atormentadores) sufre impasible lo que parece que considera su sino: acude diariamente a un colegio en el que le hacen la vida imposible ante, además, unos padres que lejos de actuar, le culpan de sus males.

Ole consigue que la caída del lector sea aún mayor tras el momento de mayor acierto y clarividencia del muchacho; pide a una bruja que pasaba por ahí un único deseo (que es lo más que la señora puede concederle): “deseo que se cumplan todos mis deseos” dice Ivan Olsen.

Hasta aquí genial pero…el último capítulo nos vuelve a bajar a ese mundo real en el que no existen brujas a las que pedirles deseos.

Tenemos que deciros (sobre todo para que no dejéis de leer este magnífico álbum que gracias a esta reseña igual no os apetece leer), que la ilustración final está llena de esperanza y que a falta de deseos, nos da la receta para evitar estos comportamientos.
De los buenos, buenos. Para leerlo en familia y en el cole.