El contador de cuentos

el contador de cuentos

A: Saki (Hector Hugh Muro) I: Alba Marina Rivera E: Ediciones Ekaré, 2008 (1ªE: pertenece a la recopilación de cuentos “Animales y superanimales”, publicada en 1914)

Este álbum ya nos había llamado la atención por su formato singular, más estrecho y alargado de lo habitual, amoldándose a la ilustración que ocupa de manera completa tanto la portada como la contraportada: un vagón de tren. Pero precisamente esta ilustración, tan clásica y, en cierto modo, tristona, no nos había alimentado el impulso de llevárnoslo a casa por unos días.
¡Qué sorpresa nos hemos llevado!

Las primeras páginas parecían corroborar nuestra idea preconcebida: una aburrida tía inglesa, estirada y falta de imaginación, viaja en tren con tres sobrinos; no se sabe desde donde ni hasta donde, pero nos basta con mirarlos para ver que los críos se aburren como ostras y que la señora en cuestión es más sosa que la sota de bastos. No sabe responder a la curiosidad infinita de los requetepulcros chavales eduardianos y, pretendiendo distraerlos un poco, les cuenta un cuento tan soso como ella, en el que la única virtud de su protagonista femenina es ser una niña buena y prudente.

El único viajero que comparte el vagón con este grupillo no aguanta más tras escuchar la lamentable historia y decide contar un cuento de verdad.

En esta ocasión la protagonista también es buena, hasta ha conseguido tres medalla tintineantes por ello (la medalla a la obediencia, a la puntualidad y al buen comportamiento)

Era….horriblemente buena.
Y precisamente esas medallas serán su perdición.

Tras el final de la historia: tres chavales encantados y una sota horrorizada, no puede pintar mejor.

Os lo recomendamos fervientemente. En 1914 también había humor, nos alegramos por ellos.

Se suspende la función

se suspende la funcion

A: Fernando Lalana I: Enrique Flores E: Grupo Anaya, 6ªE, 2009 (1ªE: Grupo Anaya, 2004)

Tampoco nosotros sabemos muy bien porqué pero estas semanas de silencio las vamos a romper con…¡una obra de teatro! Y además, hemos puesto toda la carne en el asador: hemos puesto voces, hemos hecho aspavientos, hemos gritado, hemos susurrado y ¡nos lo hemos pasado pipa! Alguno de los miembros de la familia KIRIAKI aún tiene hipo y algún otro nos ha pedido un intermedio porque, literalmente, se hacía caca de la risa.

Bien, ¿hemos conseguido transmitir que nos ha parecido muy divertido?, esperamos que sí.

Bueno, pasamos a descifrar parte del argumento. Todo ocurre en un teatro. De hecho, se trata de una “no función”. El director está esperando a que los actores salgan a escena para comenzar el ensayo general, pero ahí no aparece nadie. Bueno, están los trabajadores del teatro: los tramoyistas, la mujer de la limpieza, la taquillera, el técnico de sonido y…¿el público?

“¿Qué hacen todos esos ahí sentados?” pregunta el Director con disimulo a uno de los tramoyistas.

Entre explicaciones y diálogos al más puro estilo “Faemino y Cansado” se dan cuenta de que es el día del estreno, la hora del estreno, y de que todos los actores están de baja por enfermedad…

¡Pánico! ¡Risas! ¡Ocurrencias! Si la función no se representa el teatro caerá en bancarrota así que Margarita, la decidida limpiadora coge el toro por los cuernos y propone que sean ellos, los trabajadores, los que representen la función.

Y la función es para leerla. Los anuncios para ganar tiempo y el conjuro de la bruja Maruja, ¡ja, ja, ja!, lo mejor, en nuestra opinión. El portero Cosme, ¡me, me, me!, genio y figura.

¡Genial!

El letrero secreto de Rosie

el letrero secreto de rosie

A: Maurice Sendak I: Maurice Sendak E: Kalandraka Editoria 2016 (1ªE: HarperCollins Publishers, 1960)

Maurice, Maurice, perdónanos, pero hemos llegado a agradecer tus dolencias infantiles, que te postraban largas temporadas frente a tu ventana de Brooklyn y te daban la oportunidad de estudiar a tus vecinos desde las alturas. Sabemos que para ti, las ventanas son algo más que huecos en la pared, te hacen reflexionar sobre “el otro lado”, y el otro lado, en esta ocasión, era aquel en el que los niños corrían, saltaban, reían y se enfadaban; el lado en el que se ensuciaban.

Para Sendak, la fantasía está en lo cotidiano, lo apreciamos en todos sus álbumes, y este no es una excepción. En Brooklyn se vivía en la calle; en las noches de verano, las abuelas (y las madres, cuando acababan la faena), sacaban sus sillas al umbral de sus humildes viviendas unifamiliares (Maurice, has dicho Brooklyn o Castrillo de los Polvazares?)

Rosie (o como se llamase la de Brooklyn) tenía que ser la leche. Los pequeños KIRIAKIs quieren ser sus amigos ¡ya!

“Si quieres enterarte de un secreto, llama tres veces”, ¿hay alguien que se resista a llamar? Y Rosie lo sabe… Al cabo de diez minutos tiene a todos sus vecinos sentados en el patio de su casa esperando enterarse del secreto en cuestión. Ataviada con un enorme sombrero con plumas, un vestido rojo de mujer y unos zapatos de tacón, se ha convertido en Alinda, la bella cantante. Este es el secreto.

A lo largo de cuatro capítulos Sendak nos habla de Alinda y del Hombre invisible; de las invenciones de Rosie, que la rescatan (a ella y a sus amigos) de las largas tardes ociosas.

El Hombre Mágico le ha dicho a Alinda que ya no es Alinda, que ahora puede ser un petardo rojo; y cada uno de los demás puede ser un pequeño petardo plateado ¡¿Qué más se puede pedir?! Toda una tarde petardeando no se puede superar de ninguna manera: silbar, zumbar y estallar hasta que anochece…¡Ay!, ¡Cómo nos gusta!

IN-DIS-PEN-SA-BLE (al menos para la familia KIRIAKI)

La montaña de las tres cuevas

la montaña de las tres cuevas

A: Per Olov Enquist I: Stina Wirsén E: Ediciones Siruela S.A., 2005 (1ªE: Rabén&Sjögren Bokförlag, Suecia, 2003)

¡Pero qué buenos ratos nos está haciendo pasar la literatura juvenil!

Si mezclas a una niña que tiene miedo a soñar con cocodrilos, con unos padres que ante su angustia no hacen más que repetir “-Por favor, intenta comprenderlo, estoy cansado y agotado…-“, y con el abuelo más molón del mundo entero, sale esto: La montaña de las tres cuevas.

Mina siempre acude a su abuelo cuando quiere hablar de cosas importantes, el resto de adultos no están a la altura, y en una de estas charlas se le ocurre a Per Olov, bueno, al abuelo, la idea de ir unos días a su casa al pie de las montañas con sus queridos 4 nietos y 1 mascota. Por supuesto, los padres correspondientes sólo conocen el plan parcialmente, se les ha explicado lo justo.
Entre las cuestiones que no han sido mencionadas está la minucia de que el abuelo pretende hacer una travesía de montaña, ascendiendo una altura considerable, con intención de explorar las tres cuevas que dan nombre al peñasco. Pequeños detalles: la edad del abuelo (calculamos que cerca de 80 años), la de los nietos (entre 7 y 4 años) y la fauna que vive en la susodicha montaña (lobos y osos hambrientos).

Es una historia genial que nos ha enganchado desde el principio. La relación entre abuelo y nietos. La valentía de los chavales, el camino de superación que recorren, aprendiendo los unos de los otros. Hay aventura, acción, miedos que superar, misterio, leyenda. Y hay naturaleza salvaje, sin empaquetar y sin lazo; olor a tierra, a hojas y a musgo que reconocerán los montañeros; y amor por los animales.

Los lobos no han tenido nada que hacer, el libro lo hemos devorado nosotros.
¡Una historia genial!

Osito

osito

A: Else Homelund Minarik I: Maurice Sendak E: Editorial Kalandraka, 2015 (1ªE: 1957)

¿Qué le contestaría Mamá Osa a Osito si ésta fuese de las que hacen cupcakes para impresionar a sus amigas?¿Qué le diría si vistiese a sus oseznos de azul y a sus “oseznas” de rosa? ¿Qué le diría si el “plan especial” fuese ir de paseo a un centro comercial?

Pues suponemos que a la pregunta de Osito: “¿Mamá, a que puedo volar como los pájaros y llegar hasta la luna?” Mamá Osa respondería: “Por supuesto garbancito, eres un osito tan especial que puedes hacer lo que quieras, y con tu prodigiosa imaginación puedes volar hasta los confines del mundo” (corazoncitos brotando del pecho de Mamá…).

Pero, ¿qué responde la Mamá Osa de Else Holmelund Minarik?: “No hijo, tú no puedes volar, es imposible”. ¿Y si luego Osito le pregunta si puede pedir un deseo?:

“- Querría poder sentarme sobre una nube-“
“- Eso es imposible Osito mío-“
“- Pues entonces querría encontrar un túnel que llegase hasta la China-“
“- Eso es imposible Osito mío-“
“- Pues entonces querría… -“. Y así, varios intentos, hasta que:
“- Pues entonces querría que una Mamá Osa viniera y me contara un cuento -“
“- ¡Ah, bueno! Tal vez eso sí sea posible-“

Y tras acceder al deseo, Mamá Osa dice:

“- Pues ahora tú puedes hacer una cosa que me alegre a mí. Puedes dormirte-“

Así, con un par. Aprecia la inteligencia de su retoño, pasa tiempo con él, tienen charlas interminables y tal y como haría con cualquiera que no fuese su Osito, pretende dar respuestas sinceras.

Genial y entrañables estas cuatro historias de Osito. Ilustraciones estupendas de Maurice Sendak que huelen a Cola Cao al lado del radiador.

¿Qué más se puede pedir? Un abrigo de pieles (primera historia) y una sopa de cumpleaños (segunda historia). Bueno, y que Mamá Osa sepa hacer cupcakes…

Rico y Oscar y el secuestrador del súper

rico y oscar

A: Andreas Steinhöfel I: Peter Schössow E: Editorial Bruño, 2011

Sí, se puede decir que Rico es diferente.

Se encuentra un macarrón sobre la acera, lo coge con dos dedos y se dedica a buscar a su dueño entre el vecindario. Puede que se le haya caído a alguien por error, puede que lo eche de menos o puede que un fulano maleducado lo haya lanzado por la ventana (cuestión ésta merecedora de un escarmiento).

Rico razona, a su manera. Piensa mucho, eso sí, pero tal y como explica, las cosas se le escapan de la cabeza, pero no sabe muy bien por donde. Cuando se enfrenta a algo que le descoloca, un gran bombo lleno de bolas rojas comienza a girar en su cabeza y su cerebro se atasca.

También tiene una familia peculiar: madre puta, padre desconocido y vecina más-buena-que-el pan (y tendente a la depresión) que cuida de él cuando su madre se ausenta del domicilio familiar por trabajo. Cada noche, vamos.
Pero amor, no le falta.

En uno de sus habituales vagabundeos por el barrio conoce a Oscar, un chaval tan marciano como él, pero por otros motivos: superdotado, sin madre y con padre hundido-en-el-pozo-de-la-tristeza. Menudo plan ¿eh?

Bueno, pues es una historia genial. Te engancha desde el principio de sus 294 páginas (¡ánimo público juvenil! ¡Merece la pena el esfuerzo!). Estos dos personajes entrañables te hacen reír con sus conversaciones, hay acción, hay misterio, suspense y un final inesperado, digno de los mejores requiebros de los casos de Poirot. Un par de extraterrestres (con más sentido común de lo esperado) resuelven el misterio que tiene en vilo a toda la ciudad.

Lo recomiendan a partir de los 12 años y es el primero de una trilogía (¡yujuuuuuu!)
Para los escépticos: su autor es Premio Nacional de Literatura Juvenil en Alemania.

Martín y la luna y Martín y la primera nevada

martin y la luna     martin y la primera nevada

A: Sebastián Meschenmoser I: Sebastián Meschenmoser E: Fondo de Cultura Económica, 2014 (1ªE: Esslinger Verlag J.F. Schreiber, 2006)

Un miembro de la familia KIRIAKI se llama Martín y sobre sus zapatos aparecieron este par de álbumes la mañana de reyes. ¡Qué felicidad un libro personalizado!

Tras la primera lectura han pasado a ser unos de nuestro favoritos, a los que acudimos con asiduidad cada noche.

Y nos han conquistado por varias cosas:

1. Sus protagonistas: Martín, una ardilla inquieta y pelirroja, que siempre se pregunta cosas interesantes, se rodea de un grupillo de animales de bosque, tan entrañables como ella. El erizo Erick, Ramón el cabr…cabrito, Bruno el oso despeinado y un séquito de ratones, abejas y demás bichejos.

2. El tono cómico de sus historias: un tremendo queso gruyere que aterriza sobre la rama del árbol en el que Martín tiene su madriguera y le trae por la calle de la amargura, pensando que es la luna llena que ha caído del cielo, lo que le hace temer que será acusado de ladrón y enchironado en una lúgubre celda.
O los esfuerzos sobrehumanos (sobreanimales) de Martín por no comenzar a hibernar hasta no ver el primer copo de nieve del invierno. Sólo ramón conoce la nieve, dado que el resto de la cuadrilla duerme de diciembre a marzo, por lo que, guiados por la descripción del cabrito, intentan averiguar qué es un copo de nieve (carcajadas en nuestra casa por alguna de las interpretaciones)

3. Y por si todo esto fuera poco, lo que realmente nos ha hecho “fanses” de Meschenmoser han sido sus magníficas, expresivas, vitales, tiernas, irónicas, sinceras, extraordinarias, apasionantes…ilustraciones.

¿Hemos sido suficientemente claros? ¡Las ilustraciones son una pasada! Os recomendamos ardientemente que os hagáis con algún ejemplar (la doble página que muestra a Martín correteando por un árbol nos ha dejado mudos).

Hay un tercer libro en la serie que aún no tenemos. Pero tendremos.

 

Barro de Medellín

barro de medellín

A: Alfredo Gómez Cerdá I: Xan López Domínguez E: Editorial Luis Vives, 2008

La familia KIRIAKI va creciendo (en edad) y aquí, en esta puerta abierta a nuestras lecturas familiares, se irá notando poco a poco. Cada vez nos interesamos más por la literatura juvenil (sin perder de vista la infantil, que la familia es amplia…). El álbum que hoy os presentamos tiene la etiqueta de “a partir de 10 años” (ya sabéis que a nuestro modesto entender esto es relativo, pero ahí lo dejamos, sirva de orientación)
Bien, al grano.

Barro en Medellín tiene muchas cosas. Buenas. Camilo y Andrés son un par de buscavidas de 10 años que recorren un barrio destartalado de Medellín. Su barrio. El más bonito del mundo. Con enormes desniveles, rodeados de montañas y devorando con los ojos la gran urbe que bulle a sus pies. Aman su ciudad, su barrio y su amistad. No aman tanto el trato que reciben de sus padres. Y no entienden porqué tienen que sentirse orgullosos del metrocable o de la recién estrenada biblioteca. No utilizan ninguna de las dos cosas.
Camilo quiere quedarse en su ciudad para siempre y sueña con montar una banda de ladrones con su amigo Andrés. Pero a Andrés le gustaría salir de Medellín y conocer mundo; además, no quiere ser ladrón, ha sufrido por la condición de rateros de su padre y sus tíos. Pero los dos tienen algo claro: su amistad es para siempre, sólo se tienen el uno al otro. No se abandonarán jamás.
Entre trepidantes subidas y bajadas por las pronunciadas pendientes, atrapados por los trapicheos para conseguir las botellas de aguardiente que el padre de Camilo le exige cada mañana, se acercan (por casualidad y por curiosidad) a la biblioteca.
Aquí conocerán a Mar, que les hará replantearse ciertas cosas.
Un final abierto y esperanzador nos hace augurar: “Si Camilo lee, llegará lejos”.

Sinceramente, merece la pena este XIX Premio Ala delta que retrata una biblioteca de barrio como una isla de cultura y respeto.
Un aplauso.

El pincel mágico

el pincel mágico

A: Françoise Jay I: ZHONG Jie E: Editorial Juventud, 2009 (1ªE: Magnard Jeunesse, 2007)

Comenzamos el nuevo año con un cuento chino. Bueno, con la versión de Françoise Jay de un cuento chino. El texto en cursiva evoca en nosotros la imagen de un antiquísimo abuelo chino, bondadoso, paciente, con la sabiduría escapándose por sus orejas, que cuenta a su nieto la historia de Chen, un niño de familia campesina, que tenía un gran corazón y una perspicaz inteligencia.

Siempre hacendoso, ayudando a su familia con el rebaño de búfalos, soñaba con ser el discípulo del gran pintor que trabajaba para Boya, el orondo jefe del pueblo. La precaria economía familiar no le permitía ser dueño de su propio pincel, por lo que, tomando aire y en un arranque de valentía, entró en la escuela de pintura y preguntó al Maestro si podía prestarle uno.

Tras la consiguiente burla del arrogante profesor, Chen se marcha con “una gran tristeza en el corazón” y su orgullo pisoteado, a juzgar por la ilustración en la que gesticula haciendo burla al pintor.Pero Chen está decidido a aprender a pintar y, primero con finos palos sobre el barro y luego con pedazos de carbón sobre las paredes del pueblo, va perfeccionando su técnica y descubriendo su don natural.

Cierta noche, mientras dormía, el venerable anciano al que nos hemos referido al principio se le aparece, y le entrega un pincel mágico con el que “solo un ser humilde y sincero” podrá dibujar. Todo muy chino. Enseguida descubre que todo lo que dibuja con su pincel se vuelve real y así pasa una temporada, ayudando a su pueblo dibujando bueyes, gallos, yuntas y búfalos a tutiplén, hasta que el milagro llega a oídos de Boya y, como cabía esperar, obliga a Chen a dibujar para él.

Y hasta aquí podemos leer; la astucia de Chen consigue poner a Boya en su sitio pero…¿dónde? ¿cómo?

Nos ha encantado. Llevamos una temporada “chinos”, releyendo este cuento a petición popular.

Las ilustraciones (chinas, chinas) están muy bien. Llenas de color y muy expresivas consiguen transportarnos a esas tierras lejanas. Hasta olemos a “rollito”.

Cargados de libros

Estimados regaladores oficiales y extraoficiales navideños:

¡Gracias! Habéis vuelto a conseguir que comencemos un nuevo año lleno de libros. Nos encanta encontrar vuestros presentes; rectangulares, planitos…¡tan apetecibles!
Esperamos que tal y como os pedimos en las cartas correspondientes, hayáis entregado libros a lo largo y ancho del mundo.

Como siempre, agradecida:
La familia KIRIAKI