Papeles arrugados

A: Diego Arboleda I: Raúl Sagospe E: Anaya., 2012

Jaime y Greta se llaman así por Hansel y Gretel. Su padre es escritor (aunque a juzgar por los papeles arrugados de su papelera lleva ya un tiempo sin inspiración) Su madre, pintora y su abuelo materno, Crisóstomo, dueño de un balneario en horas bajas.
Es el año 1937. En España.

Abuelo y yerno no se llevan bien pero Amelia, la madre de los pequeños, decide llevarlos una temporada al balneario con su abuelo, donde podrán estar más seguros que en Madrid. Un balneario puede ser un sitio extraño en época de guerra, pero puede también ser el único sitio en el que recuperar la cordura.
Veréis pequeñas huellas de la época en la que se sitúa la acción (las prisas por salir de Madrid, el soldado vigilante del puente que da acceso al balneario, la decadencia de las instalaciones…) y descubriréis algún otro destello bélico con forma picassiana.

¿Es esa criatura informe y blanquinegra un monstruo? ¿Son esas formas puntiagudas, amenazantes y lunáticas peligrosas? y ¿Por qué ha ido al balneario? ¿Quiere atormentar a los plácidos habitantes del lugar?
Bueno, todas estas preguntas se irán contestando a lo largo de la lectura de este álbum que habla de cómo la guerra transforma a las criaturas, de amor, de familia, de respeto y de arte ¿se puede pedir más? Y todo en un tono de humor y serenidad admirable.

A pesar del tema de fondo, os animamos a que no os asustéis. Es un álbum divertido y lleno de misterio que vuestros pequeños disfrutarán.

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Huellas gigantes

A: Fernando Krahn I: Fernando Krahn E: Kalandraka, 2006

¿Pero este álbum es de 2006? ¿De verdad? ¿No es un clásico ruso? Vaaaaale…ya conocíamos a su autor por “Dónde están las tijeras”, pero la atmosfera conseguida es ¡total!

Ante la aparición de unas huellas enormes sobre la densa y esponjosa capa de nieve que rodea una entrañable casa de madera, sus habitantes reaccionan; Papá Aurelio descuelga la escopeta de la pared, mamá Úrsula se tapa la boca con las manos y Pedro y Silvia, los retoños, dan rienda suelta a su curiosidad. Se forran convenientemente y siguen el recorrido de las huellas gigantes con avidez: saben que les llevará a descubrir algo nunca visto.

Cuando Aurelio y Úrsula se percatan de la insensatez cometida por sus hijos, salen tras ellos y alertan al resto de vecinos del lugar. Todos ellos comienzan a seguir el doble camino: pequeñas marcas de los piececillos de los chavales paralelas a enormes huellas amenazantes del más terrible monstruo jamás conocido.

Los progenitores casi se mueren del susto cuando ven morir las huellas en la orilla de un lago helado, en cuyo centro divisan un tremendo boquete. Pero al otro lado del embalse las huellas continúan. ¡Uf! El recorrido y la posición de las huellas les hacen suponer que la criatura es enorme. Siguiéndolas ascienden una montaña, cruzan peligrosos desfiladeros, hacen equilibrios a través de una estrecha senda que bordea el monte y se plantan ante la boca de una lúgubre cueva. Aurelio y Úrsula quieren enfrentarse solos al desastre y se adentran en la caverna escopeta en mano, y… ¡hasta aquí podemos leer!

¿Alguien se había comprometido a disfrutar de una historia con base científica?, pues no pidáis reclamaciones por vuestras expectativas no cubiertas.

El formato, la ilustración, el enmarcado de las imágenes…todo nos transporta a una época pasada, en un lugar lejano, en el que no había televisión, ni consolas, ni whatsapp. Sólo había imaginación.

Genial para los más pequeños de la familia.

Los Protectores

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A: Roberto Santiago I: Paula Blumen E: Ediciones SM, 2016

Vicente Friman ha pasado sus once años de vida de mudanza en mudanza. Vive con su madre y con su hermana mayor y, debido al trabajo de la primera, ha pasado ya por un sinfín de colegios de un sinfín de ciudades.
Vicente acaba de mudarse de nuevo y vuelve a ser el novato, el “sin amigos”, el desconocido.

Sus primeros días de clase en el Francisco de Quevedo se enfrenta a los Apaches, banda juvenil, follonera y candidata a los mejores reformatorios que emplea su tiempo en humillar a los débiles, aterrorizar a los legales y destrozar todo cuanto se pone frente a ellos.
Vicente solo ve una opción para salir del atolladero: la única forma de no ser machacado por los Apaches debido al atrevimiento por plantarles cara es pedir el ingreso en la banda camorrista.

En estos primeros días de incertidumbre vital, conoce también a los Protectores, panda (no banda) de frikis que afirman ser de la policía secreta, y que ven en la angustia de Vicente una oportunidad única; si se ganan la confianza del novato pueden tener un infiltrado en los Apaches, que les pase la información necesaria para trincarlos de una vez por todas.

Profesores corruptos, mafia china y peleas campales acaban de llenar de acción y aventura esta historia que ha gustado a grandes y pequeños.

¿Atrapan a los Apaches? ¿Serán los protectores quienes dicen ser? ¿acabaran todos partiéndose los dientes?
Habrá que leerlo para saberlo.

Nota de un KIRIAKI de 8 años: “9.5, una aventura emocionante”

Rico y Oscar y el secuestrador del súper

rico y oscar

A: Andreas Steinhöfel I: Peter Schössow E: Editorial Bruño, 2011

Sí, se puede decir que Rico es diferente.

Se encuentra un macarrón sobre la acera, lo coge con dos dedos y se dedica a buscar a su dueño entre el vecindario. Puede que se le haya caído a alguien por error, puede que lo eche de menos o puede que un fulano maleducado lo haya lanzado por la ventana (cuestión ésta merecedora de un escarmiento).

Rico razona, a su manera. Piensa mucho, eso sí, pero tal y como explica, las cosas se le escapan de la cabeza, pero no sabe muy bien por donde. Cuando se enfrenta a algo que le descoloca, un gran bombo lleno de bolas rojas comienza a girar en su cabeza y su cerebro se atasca.

También tiene una familia peculiar: madre puta, padre desconocido y vecina más-buena-que-el pan (y tendente a la depresión) que cuida de él cuando su madre se ausenta del domicilio familiar por trabajo. Cada noche, vamos.
Pero amor, no le falta.

En uno de sus habituales vagabundeos por el barrio conoce a Oscar, un chaval tan marciano como él, pero por otros motivos: superdotado, sin madre y con padre hundido-en-el-pozo-de-la-tristeza. Menudo plan ¿eh?

Bueno, pues es una historia genial. Te engancha desde el principio de sus 294 páginas (¡ánimo público juvenil! ¡Merece la pena el esfuerzo!). Estos dos personajes entrañables te hacen reír con sus conversaciones, hay acción, hay misterio, suspense y un final inesperado, digno de los mejores requiebros de los casos de Poirot. Un par de extraterrestres (con más sentido común de lo esperado) resuelven el misterio que tiene en vilo a toda la ciudad.

Lo recomiendan a partir de los 12 años y es el primero de una trilogía (¡yujuuuuuu!)
Para los escépticos: su autor es Premio Nacional de Literatura Juvenil en Alemania.

Aventuras de “La mano negra”

aventuras de la mano negra 3

A: Hanss Jürgen Press I: Hanss Jürgen Press E: Espasa Calpe, 1981 (1ªE: Otto Maier Verlag Ravensburg, 1965)

¡Ay! ¡Cómo hemos disfrutado! Este álbum que os presentamos hoy reúne un montón de las características que en KIRIAKI apreciamos en los álbumes ilustrados: acción, ironía, misterio y algo fundamental: excepcional unidad entre texto e imágenes (tan excepcional que el uno sin las otra y las otras sin el uno, no nos sirven de nada…)

“La mano negra”: pandilla de chavales aparentemente sin cole, sin padres y sin tener que comer nunca hígado ni brócoli (es decir, libres y felices) que emplean su tiempo en descubrir enigmas apasionantes, dejando a los adultos que los rodean (astutos policías inclusive) ojipláticos ante su extrema sagacidad.

Esta edición que os presentamos (adquirida en un rastro de segunda mano, ¡qué placer!) consta de cuatro interesantes casos de robos, falsificaciones y contrabando. Siempre el mismo esquema: un capítulo cada dos páginas; a la izquierda el texto, el cual siempre nos plantea un enigma que, gracias a las ilustraciones de la derecha y a nuestra capacidad de observación, podemos descifrar. De esta manera, cada una de las historias nos mantiene alerta, ya que se requiere de la colaboración activa del lector para continuar avanzando en la investigación.

Además, un aliciente final: en función de los aciertos totales, del número de pistas encontradas, podrás determinar tu talento de detective gracias a una escala que encuentras en la última página.

Muchos conocíamos a Wally, que conseguíamos localizar gracias a su camiseta rayada, pero no sabíamos que fue Hanss Jürgen Press uno de los creadores del “Wimnulbild”, un género de la ilustración que consiste en dibujos muy recargados y repletos de detalles que tiene como objetivo el animar al lector a investigar y a descubrir enigmas incrustados en la ilustración.

Nos ha enganchado a todos y no podíamos desviar la vista de las detalladas ilustraciones hasta dar con la respuesta…uff…vamos a mirar al infinito para descansar los ojos…¿qué se ve allí lejos? ¡otro álbum ilustrado! Hala, a por él.

Flotante

flotante

A: David Wiesner   I: David Wiesner   E: Editorial Océano de México, S.A. de C.V., 2007 (1ªE: Océano Travesía, 2006)

Este álbum que os presentamos hoy es de los que nos ENCANTAN, sin peros y en mayúsculas. Lo hemos descubierto gracias a R. (cómo no…), que además esta vez es inicial de Reina Maga.

Se trata de una historia  contada a través de ilustraciones, sin texto, ni falta que le hace. No siempre es así, pero en este caso, verdaderamente una imagen vale más que mil palabras.

Antes de hablaros de la historia no nos resistimos a comentar el estilo de la ilustración. David Wiesner dedica varios años a la creación de cada álbum y esto se nota, sin duda, en sus detalladas ilustraciones. Prueba varias versiones hasta dar con la imagen que funcione a la perfección y se ayuda de modelos tridimensionales que él mismo fabrica para crear sus criaturas imaginarias (peces mecánicos, ciudades subacuáticas de inmensas caracolas…). Ha ganado en tres ocasiones la Medalla Caldecott (premio que anualmente se concede al ilustrador estadounidense más destacado de libros ilustrados para niños), y una de ellas fue galardonado por el álbum que hoy os presentamos.

Bueno, y ahora la historia:

un niño se encuentra en la playa pasando el rato, observando pequeños animalillos que inspecciona con su lupa, y junto a la toalla vemos su cajita de tesoros, sus prismáticos y su pequeño microscopio dentro de una bolsa hermética; un auténtico niño explorador, paciente y curioso.

Una gran ola deja a sus pies unas cuantas algas y un extraño objeto cubierto de lapas: una antigua cámara subacuática. La abre con delicadeza y descubre el carrete de fotos en su interior. Tras esperar pacientemente a la puerta de la tienda de fotos por fin las tiene en sus manos y… ¡descubre un apasionante mundo subacuático! Fotografías increíbles, escenas surrealistas, seres alucinantes y una última imagen sorprendente que, tras estudiarla con detenimiento, le dará la pista de qué hacer con el precioso objeto que ha encontrado esa tarde de verano.

Una historia dentro de otra historia. Ilustraciones con técnicas fotográficas, fotografías ilustradas.

La imagen de la portada representa la esencia de la historia, ¿es un ojo de pez?, ¿es un objetivo?

Genial.

Detective John Chatterton

detective John Chatterton

A: Yvan Pommaux   I: Yvan Pommaux  E: Ediciones Ekaré, 2000 (1ªE: L’école des loisirs, 1993)

No nos hemos podido resistir. El carisma del detective John Chatterton nos cautivó cuando lo conocimos gracias a El sueño interminable (publicado en KIRIAKIbooks el 24 de marzo de 2013), y cuando en una de nuestras últimas visitas a la biblioteca nos lo encontramos delante, no pudimos resistirnos a llevárnoslo a casa.

Como si se tratase de los fotogramas de una película policíaca, en las tres primeras imágenes se nos introduce en el despacho de John, se nos sienta en su mesa y, desde ahí, vemos a través de la puerta acristalada la sugerente silueta de una clienta, que llama a la puerta con determinación. Es la madre de una niña desaparecida y, sí, la niña vestía de rojo.

En este caso, el autor ha creado una versión del clásico Caperucita Roja. Pero este álbum no es sólo eso; decir que esta obra es solamente una versión es como decir que a Pulgarcito le gustaba mucho el pan. Vale, puede ser, es muy probable de hecho, pero lo importante de la historia es para qué usaba el pan.

Yvan Pommaux nos vuelve a sumergir en la estética americana de los años 50: calles oscuras, traseras, cubos de basura a rebosar, coches clásicos y, tras una puerta por la que se cuela una intensa rendija de luz, el temido lobo, vestido cual galerista sofisticado.

Las notas que salen del saxofón del ratón (suponemos que es afroamericano), nos vuelven a llevar al despacho de John. Como no podía ser de otra manera, con la cafetera encendida y su gabardina colgada del perchero.

Tenemos en casa unos pequeños aspirantes a ser Hércules Poirot, Sherlock Holmes, Colombo…

¡Ay!, ¡nos encanta!

El sueño interminable

un sueño interminable

A: Yvan Pommaux   I: Yvan Pommaux  E: Ediciones Ekaré, 2002 (1ªE: L’école des loisirs, 1998)

El sueño interminable es una de las tres historias de la serie del detective John Chatterton, creado por Yvan Pommaux. Pero es también una nueva versión del cuento clásico La bella durmiente, al igual que un homenaje a la historia de la literatura infantil, así en general.

No es la típica versión de un cuento clásico, que habitualmente se recrea en ilustraciones pomposas, páginas que dejan de serlo para convertirse en láminas que da pena tocar o en pósteres preparados para enmarcar (sí, esto es una visión muy personal de esta clase de versiones; perdón…).

Ésta ante la que nos encontramos, nos ha parecido genial. John Chatterton es un apuesto gato-detective que es contratado por el señor y la señora Rosepín, cuya hija pronto cumplirá los quince años. Temen que se cumpla lo que al nacer una mala hada predijo que le ocurriría: su hija se sumergiría en un sueño interminable.

A modo de detectivesca historia americana de los años cincuenta que huele a cine negro, Yvan Pommaux hace infinitos guiños reconocibles por el lector, que nos introducen en ese ambiente típicamente americano (el cuadro de Pollock, el corte del traje de la señora Rosepín, el atuendo “noventero” de la joven patinadora…). De la misma forma, encontramos la tienda de antigüedades Érase una vez, el café Grimm o la caperucita azul que podemos encontrar en una de las últimas páginas, detalles que junto con Hernández (o Fernández) nos sugieren un mundo de cuento en el que todo es posible.

La tranquila convivencia entre los distintos personajes (gatos, perros, hipopótamos, cebras, perros salchicha y hasta personas de carne y hueso), trasladan al cuento clásico a un universo irreal y mágico, pero el fuerte peso de ese ambiente de misterio y aventura hace que se vea con naturalidad que una mujer elegante y un gran perro que fuma puros sean marido y mujer.

En casa todos hemos disfrutado mucho de esta historia, y nos ha sorprendido para bien, a pesar de que ya conocíamos el final…

 

La merienda del señor Verde

La merienda del señor Verde

A: Javier Sáez Castán  I:  Javier Sáez Castán  E: Ekaré, 2007

La merienda del señor Verde es un álbum ilustrado muy especial.

Tiene poco texto y gran parte de las ilustraciones se realizan en un solo color, pero una clara estética surrealista que nos recuerda a las pinturas de Magritte, nos hace entrar en un universo de colores individuales que necesitan los unos de los otros para ver cara a cara la verdadera realidad, el verdadero color de las cosas.

Es una historia llena de misterio que nos envuelve en una surrealista y plana estética de bombines, y que trata cuán y cuán poco importantes son las cosas que nos diferencian a unos de otros.

– Les he convocado porque quiero que vean algo muy intrigante. Tal vez haga falta su colaboración- les dijo.

Os animamos a que también vosotros veáis eso tan intrigante que propone el señor Verde…