Los Protectores

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A: Roberto Santiago I: Paula Blumen E: Ediciones SM, 2016

Vicente Friman ha pasado sus once años de vida de mudanza en mudanza. Vive con su madre y con su hermana mayor y, debido al trabajo de la primera, ha pasado ya por un sinfín de colegios de un sinfín de ciudades.
Vicente acaba de mudarse de nuevo y vuelve a ser el novato, el “sin amigos”, el desconocido.

Sus primeros días de clase en el Francisco de Quevedo se enfrenta a los Apaches, banda juvenil, follonera y candidata a los mejores reformatorios que emplea su tiempo en humillar a los débiles, aterrorizar a los legales y destrozar todo cuanto se pone frente a ellos.
Vicente solo ve una opción para salir del atolladero: la única forma de no ser machacado por los Apaches debido al atrevimiento por plantarles cara es pedir el ingreso en la banda camorrista.

En estos primeros días de incertidumbre vital, conoce también a los Protectores, panda (no banda) de frikis que afirman ser de la policía secreta, y que ven en la angustia de Vicente una oportunidad única; si se ganan la confianza del novato pueden tener un infiltrado en los Apaches, que les pase la información necesaria para trincarlos de una vez por todas.

Profesores corruptos, mafia china y peleas campales acaban de llenar de acción y aventura esta historia que ha gustado a grandes y pequeños.

¿Atrapan a los Apaches? ¿Serán los protectores quienes dicen ser? ¿acabaran todos partiéndose los dientes?
Habrá que leerlo para saberlo.

Nota de un KIRIAKI de 8 años: “9.5, una aventura emocionante”

Bigudí

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A: Delphine Perret  I: Sébastien Mourrain  E: Limonero, Buenos Aires, 2015 (1ªE: Editions Les Fourmis Rouges, 2014)

Este álbum ha conseguido dos cosas: que empaticemos fervientemente con una anciana moderna y estilosa y que veamos los alrededores del rascacielos de Nueva York en el que vive, como nuestro barrio de toda la vida, con su frutero, su charcutero, sus amigas de la clase de gimnasia…

El dueño de su cafetería favorita, italiano; el peluquero, gay; el charcutero del este de Europa; su amigo del parque, japonés; Tom, el musculitos del gimnasio, más negro que el tizón y el limpia cristales, su salvador, con claro sobrepeso. Sí, definitivamente la autora ha captado la esencia de Nueva York, ejem…que Trump reflexione.

Bueno, que nos perdemos. Bigudí quiere a Alfonso, su buldog francés, con todas sus fuerzas. Se hacen mutua compañía, se cuidan el uno al otro. Pero un día Alfonso muere y Bigudí llora como nunca ha llorado. Llora tanto que un día decide: “no voy a volver a sufrir así nunca más”. De modo que Bigudí llega a la determinación de no encariñarse de nadie nunca jamás, no quiere volver a perder a un ser querido. Pero… ¿podrá llevar a cabo tan triste plan? ¿Terminará sus días mirando por la ventana de su piso, en la planta 156, mirando hormigas amarillas que se mueven sin descanso bajo sus pies?

Tendréis que leer este álbum entrañable para saberlo.

Cosmic

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A: Frank Cottrell Boyce E: Ediciones SM, 2009 (1ªE: Macmillan Children´s Books, Londres, 2008)

¡Qué buen rato os auguramos a los que os animéis!

No hemos podido compartir aún esta trepidante aventura cósmica con los pequeños  KIRIAKIS (300 páginas sin ninguna ilustración no está a nuestro alcance todavía, ni con las más avanzadas técnicas de persuasión) pero lo vamos a criogenizar para descongelarla cuando estén preparados para ello.

La dedicatoria de Frank puede resultar cursi si aún no se ha leído el libro (“A mis padres; un libro sobre la magia de los padres”) ¡Ahhhhhh! Pero si lo has leído…la dedicatoria se convierte en otra cosa mucho más honda.

Un niño de 11 años, superdotado, súper alto y súper velludo, se ve lanzado al espacio sideral (por una serie de circunstancias que disfrutaréis leyendo), ejerciendo de padre de cuatro críos supuestamente sobresalientes, cada cual con una tara emocional más gorda, y todas ellas alimentadas por unos padres ineptos a los que tendrían que haber quitado la custodia antes, incluso, de nacer sus hijos.

Pero no os vayáis a creer mucho mejores, que hay algo de todos ellos en nosotros.

En un tono de humor genial, este grupillo se enfrenta a aventuras tales como pilotar una cohete, conseguir entrar en la órbita de la luna, dar un pequeño paseo espacial alrededor de la nave o darse cuenta de que sus progenitores son unos “taraos” y que les toca a ellos poner un poco de cordura en la elección de su futuro.

Nos ha enganchado la aventura, el tono, el ritmo, el humor y también lo profundo que esconde, el lado oscuro de la luna.
Os lo recomendamos de corazón. A jóvenes lectores y padres experimentados.
(Dato a tener en cuenta: el autor es padre de 7 hijos)

Tania Val de Lumbre

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A: Maria Parr I: Zuzanna Celej E: Nórdica Libros, 2015 (1ºE: Det Norske Samlaget, 2009)

Tania Val de Lumbre es una enchufada que venía recomendada por nuestra librería de referencia, Chundarata, y hay que decir que esta pelirroja, el terremoto de Val de Lumbre, ha cumplido nuestras expectativas. La edición prometía; el formato, la ilustración exterior y las guardas, pero ha sido ponernos a leer y olvidar, incluso, todo el bello envoltorio; por dentro aún era mejor.

Tania es única, por especial y porque es la única niña de un pequeño (minúsculo) pueblo rodeado de mar helado y montañas nevadas. Es inquieta, irreverente, activa y feliz. Es valiente, ama su pueblo y las montañas. Esquía, se desliza por las terribles pendientes en trineos experimentales. Ayuda a su padre en la granja que tienen por hogar y echa de menos a su madre, que pasa largas temporadas fuera de casa estudiando el nivel del mar y atendiendo a los destrozos del cambio climático. Adora a sus tías mellizas que estudian en la ciudad y vuelven a Val de Lumbre por vacaciones.

Pero lo que de verdad define a Tania, lo que le hace disfrutar de su vida, lo que le conmueve, la razón por la que puede ser completamente ELLA, es su amigo Gunnvald. De 70 y muchos años.
Tania y Gunnvald se quieren a rabiar. No se lo demuestran constantemente (no es necesario entre los amigos de verdad) o, al menos, no utilizan gestos superfluos. Se ayudan entre sí, están atentos al otro y disfrutan haciéndose compañía.
Pero un día Tania descubre que no lo sabía todo a cerca de Gunnvald y que todos los adultos de Val de Lumbre habían escondido un súper secreto de su amigo del alma.

Con este álbum hemos olido la nieve, hemos notado el viento gélido en nuestra cara al deslizarnos por las montañas, hemos descubierto cuevas secretas tras cascadas salvajes y hemos disfrutado con los saltos en trineo. Pero también hemos sentido el dolor de sentirse traicionado, la incapacidad de comunicarse cuando uno está dolido, el valor de la amistad, la soledad y el perdón.
¡Ah! Y hemos oído la música de las montañas. Música de cuerda.

Un álbum genial que trata la relación entre niños y adultos como nos gusta en KIRIAKI: sin chorradas.

El niño que mordió a Picasso

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A: Antony PenRose F/I: Fotografías de Lee Miller, dibujos de Pablo Picasso y dibujos infantiles  E: Ediciones Siruela, 2010 (1ªE: Thames and Hudson Ltd, Londres, 2010)

Sí pero no. Guapucho feo o feucho guapo.

Por un lado, nos ha resultado interesante. Era difícil hacer un nuevo libro a cerca de Picasso y que éste aportase algo nuevo (somos unos aficionadillos de pacotilla, pero sabemos que hay tropecientosmil que nos hablan de su pintura, de su vida, de su personalidad, sus amores, del rabo de su boina, etc.) Creemos que, en este aspecto, el álbum que hoy os presentamos, da la talla.

Nos plantea la siguiente pregunta: ¿cómo era Picasso a los ojos de un niño? El niño en cuestión es Tony, autor de este álbum, quien conoció a Picasso siendo un pipiolo. Picasso era un gran amigo de sus padres y, a sus ojos, era divertido, juguetón, era un mago manipulando materiales de deshecho, era gracioso y cercano con los niños, pero de vez en cuando, se enfadaba con los adultos. Su chaqueta olía bien, le encantaban los animales, tenía una casa llena de instrumentos extraños, máscaras africanas y pájaros en jaulas, y le gustaba tener todo desordenado.

Pues eso; así era. Todas esas cosas en las que se fija un niño al que le importa un pito QUIÉN es ese amigo de sus padres.

Y todo este relato de anécdotas puntuales queda, de alguna forma (y a veces un poco cogida por los pelos) cosido por las fotografías tomadas por la madre del autor.

Resumiendo nuestra opinión: interesante, fresco, personal, aunque a veces un poco forzada la introducción de alguna de las imágenes; además, el formato no nos acaba de convencer.

Lo mejor: la visión íntima que aportan las fotos de un amigo.

Lo peor: los juegos gráficos con alguna palabra que se quiere remarcar; en nuestra humilde opinión, sobra.

El letrero secreto de Rosie

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A: Maurice Sendak I: Maurice Sendak E: Kalandraka Editoria 2016 (1ªE: HarperCollins Publishers, 1960)

Maurice, Maurice, perdónanos, pero hemos llegado a agradecer tus dolencias infantiles, que te postraban largas temporadas frente a tu ventana de Brooklyn y te daban la oportunidad de estudiar a tus vecinos desde las alturas. Sabemos que para ti, las ventanas son algo más que huecos en la pared, te hacen reflexionar sobre “el otro lado”, y el otro lado, en esta ocasión, era aquel en el que los niños corrían, saltaban, reían y se enfadaban; el lado en el que se ensuciaban.

Para Sendak, la fantasía está en lo cotidiano, lo apreciamos en todos sus álbumes, y este no es una excepción. En Brooklyn se vivía en la calle; en las noches de verano, las abuelas (y las madres, cuando acababan la faena), sacaban sus sillas al umbral de sus humildes viviendas unifamiliares (Maurice, has dicho Brooklyn o Castrillo de los Polvazares?)

Rosie (o como se llamase la de Brooklyn) tenía que ser la leche. Los pequeños KIRIAKIs quieren ser sus amigos ¡ya!

“Si quieres enterarte de un secreto, llama tres veces”, ¿hay alguien que se resista a llamar? Y Rosie lo sabe… Al cabo de diez minutos tiene a todos sus vecinos sentados en el patio de su casa esperando enterarse del secreto en cuestión. Ataviada con un enorme sombrero con plumas, un vestido rojo de mujer y unos zapatos de tacón, se ha convertido en Alinda, la bella cantante. Este es el secreto.

A lo largo de cuatro capítulos Sendak nos habla de Alinda y del Hombre invisible; de las invenciones de Rosie, que la rescatan (a ella y a sus amigos) de las largas tardes ociosas.

El Hombre Mágico le ha dicho a Alinda que ya no es Alinda, que ahora puede ser un petardo rojo; y cada uno de los demás puede ser un pequeño petardo plateado ¡¿Qué más se puede pedir?! Toda una tarde petardeando no se puede superar de ninguna manera: silbar, zumbar y estallar hasta que anochece…¡Ay!, ¡Cómo nos gusta!

IN-DIS-PEN-SA-BLE (al menos para la familia KIRIAKI)

La montaña de las tres cuevas

la montaña de las tres cuevas

A: Per Olov Enquist I: Stina Wirsén E: Ediciones Siruela S.A., 2005 (1ªE: Rabén&Sjögren Bokförlag, Suecia, 2003)

¡Pero qué buenos ratos nos está haciendo pasar la literatura juvenil!

Si mezclas a una niña que tiene miedo a soñar con cocodrilos, con unos padres que ante su angustia no hacen más que repetir “-Por favor, intenta comprenderlo, estoy cansado y agotado…-“, y con el abuelo más molón del mundo entero, sale esto: La montaña de las tres cuevas.

Mina siempre acude a su abuelo cuando quiere hablar de cosas importantes, el resto de adultos no están a la altura, y en una de estas charlas se le ocurre a Per Olov, bueno, al abuelo, la idea de ir unos días a su casa al pie de las montañas con sus queridos 4 nietos y 1 mascota. Por supuesto, los padres correspondientes sólo conocen el plan parcialmente, se les ha explicado lo justo.
Entre las cuestiones que no han sido mencionadas está la minucia de que el abuelo pretende hacer una travesía de montaña, ascendiendo una altura considerable, con intención de explorar las tres cuevas que dan nombre al peñasco. Pequeños detalles: la edad del abuelo (calculamos que cerca de 80 años), la de los nietos (entre 7 y 4 años) y la fauna que vive en la susodicha montaña (lobos y osos hambrientos).

Es una historia genial que nos ha enganchado desde el principio. La relación entre abuelo y nietos. La valentía de los chavales, el camino de superación que recorren, aprendiendo los unos de los otros. Hay aventura, acción, miedos que superar, misterio, leyenda. Y hay naturaleza salvaje, sin empaquetar y sin lazo; olor a tierra, a hojas y a musgo que reconocerán los montañeros; y amor por los animales.

Los lobos no han tenido nada que hacer, el libro lo hemos devorado nosotros.
¡Una historia genial!

Rico y Oscar y el secuestrador del súper

rico y oscar

A: Andreas Steinhöfel I: Peter Schössow E: Editorial Bruño, 2011

Sí, se puede decir que Rico es diferente.

Se encuentra un macarrón sobre la acera, lo coge con dos dedos y se dedica a buscar a su dueño entre el vecindario. Puede que se le haya caído a alguien por error, puede que lo eche de menos o puede que un fulano maleducado lo haya lanzado por la ventana (cuestión ésta merecedora de un escarmiento).

Rico razona, a su manera. Piensa mucho, eso sí, pero tal y como explica, las cosas se le escapan de la cabeza, pero no sabe muy bien por donde. Cuando se enfrenta a algo que le descoloca, un gran bombo lleno de bolas rojas comienza a girar en su cabeza y su cerebro se atasca.

También tiene una familia peculiar: madre puta, padre desconocido y vecina más-buena-que-el pan (y tendente a la depresión) que cuida de él cuando su madre se ausenta del domicilio familiar por trabajo. Cada noche, vamos.
Pero amor, no le falta.

En uno de sus habituales vagabundeos por el barrio conoce a Oscar, un chaval tan marciano como él, pero por otros motivos: superdotado, sin madre y con padre hundido-en-el-pozo-de-la-tristeza. Menudo plan ¿eh?

Bueno, pues es una historia genial. Te engancha desde el principio de sus 294 páginas (¡ánimo público juvenil! ¡Merece la pena el esfuerzo!). Estos dos personajes entrañables te hacen reír con sus conversaciones, hay acción, hay misterio, suspense y un final inesperado, digno de los mejores requiebros de los casos de Poirot. Un par de extraterrestres (con más sentido común de lo esperado) resuelven el misterio que tiene en vilo a toda la ciudad.

Lo recomiendan a partir de los 12 años y es el primero de una trilogía (¡yujuuuuuu!)
Para los escépticos: su autor es Premio Nacional de Literatura Juvenil en Alemania.

Martín y la luna y Martín y la primera nevada

martin y la luna     martin y la primera nevada

A: Sebastián Meschenmoser I: Sebastián Meschenmoser E: Fondo de Cultura Económica, 2014 (1ªE: Esslinger Verlag J.F. Schreiber, 2006)

Un miembro de la familia KIRIAKI se llama Martín y sobre sus zapatos aparecieron este par de álbumes la mañana de reyes. ¡Qué felicidad un libro personalizado!

Tras la primera lectura han pasado a ser unos de nuestro favoritos, a los que acudimos con asiduidad cada noche.

Y nos han conquistado por varias cosas:

1. Sus protagonistas: Martín, una ardilla inquieta y pelirroja, que siempre se pregunta cosas interesantes, se rodea de un grupillo de animales de bosque, tan entrañables como ella. El erizo Erick, Ramón el cabr…cabrito, Bruno el oso despeinado y un séquito de ratones, abejas y demás bichejos.

2. El tono cómico de sus historias: un tremendo queso gruyere que aterriza sobre la rama del árbol en el que Martín tiene su madriguera y le trae por la calle de la amargura, pensando que es la luna llena que ha caído del cielo, lo que le hace temer que será acusado de ladrón y enchironado en una lúgubre celda.
O los esfuerzos sobrehumanos (sobreanimales) de Martín por no comenzar a hibernar hasta no ver el primer copo de nieve del invierno. Sólo ramón conoce la nieve, dado que el resto de la cuadrilla duerme de diciembre a marzo, por lo que, guiados por la descripción del cabrito, intentan averiguar qué es un copo de nieve (carcajadas en nuestra casa por alguna de las interpretaciones)

3. Y por si todo esto fuera poco, lo que realmente nos ha hecho “fanses” de Meschenmoser han sido sus magníficas, expresivas, vitales, tiernas, irónicas, sinceras, extraordinarias, apasionantes…ilustraciones.

¿Hemos sido suficientemente claros? ¡Las ilustraciones son una pasada! Os recomendamos ardientemente que os hagáis con algún ejemplar (la doble página que muestra a Martín correteando por un árbol nos ha dejado mudos).

Hay un tercer libro en la serie que aún no tenemos. Pero tendremos.

 

Barro de Medellín

barro de medellín

A: Alfredo Gómez Cerdá I: Xan López Domínguez E: Editorial Luis Vives, 2008

La familia KIRIAKI va creciendo (en edad) y aquí, en esta puerta abierta a nuestras lecturas familiares, se irá notando poco a poco. Cada vez nos interesamos más por la literatura juvenil (sin perder de vista la infantil, que la familia es amplia…). El álbum que hoy os presentamos tiene la etiqueta de “a partir de 10 años” (ya sabéis que a nuestro modesto entender esto es relativo, pero ahí lo dejamos, sirva de orientación)
Bien, al grano.

Barro en Medellín tiene muchas cosas. Buenas. Camilo y Andrés son un par de buscavidas de 10 años que recorren un barrio destartalado de Medellín. Su barrio. El más bonito del mundo. Con enormes desniveles, rodeados de montañas y devorando con los ojos la gran urbe que bulle a sus pies. Aman su ciudad, su barrio y su amistad. No aman tanto el trato que reciben de sus padres. Y no entienden porqué tienen que sentirse orgullosos del metrocable o de la recién estrenada biblioteca. No utilizan ninguna de las dos cosas.
Camilo quiere quedarse en su ciudad para siempre y sueña con montar una banda de ladrones con su amigo Andrés. Pero a Andrés le gustaría salir de Medellín y conocer mundo; además, no quiere ser ladrón, ha sufrido por la condición de rateros de su padre y sus tíos. Pero los dos tienen algo claro: su amistad es para siempre, sólo se tienen el uno al otro. No se abandonarán jamás.
Entre trepidantes subidas y bajadas por las pronunciadas pendientes, atrapados por los trapicheos para conseguir las botellas de aguardiente que el padre de Camilo le exige cada mañana, se acercan (por casualidad y por curiosidad) a la biblioteca.
Aquí conocerán a Mar, que les hará replantearse ciertas cosas.
Un final abierto y esperanzador nos hace augurar: “Si Camilo lee, llegará lejos”.

Sinceramente, merece la pena este XIX Premio Ala delta que retrata una biblioteca de barrio como una isla de cultura y respeto.
Un aplauso.