Se suspende la función

se suspende la funcion

A: Fernando Lalana I: Enrique Flores E: Grupo Anaya, 6ªE, 2009 (1ªE: Grupo Anaya, 2004)

Tampoco nosotros sabemos muy bien porqué pero estas semanas de silencio las vamos a romper con…¡una obra de teatro! Y además, hemos puesto toda la carne en el asador: hemos puesto voces, hemos hecho aspavientos, hemos gritado, hemos susurrado y ¡nos lo hemos pasado pipa! Alguno de los miembros de la familia KIRIAKI aún tiene hipo y algún otro nos ha pedido un intermedio porque, literalmente, se hacía caca de la risa.

Bien, ¿hemos conseguido transmitir que nos ha parecido muy divertido?, esperamos que sí.

Bueno, pasamos a descifrar parte del argumento. Todo ocurre en un teatro. De hecho, se trata de una “no función”. El director está esperando a que los actores salgan a escena para comenzar el ensayo general, pero ahí no aparece nadie. Bueno, están los trabajadores del teatro: los tramoyistas, la mujer de la limpieza, la taquillera, el técnico de sonido y…¿el público?

“¿Qué hacen todos esos ahí sentados?” pregunta el Director con disimulo a uno de los tramoyistas.

Entre explicaciones y diálogos al más puro estilo “Faemino y Cansado” se dan cuenta de que es el día del estreno, la hora del estreno, y de que todos los actores están de baja por enfermedad…

¡Pánico! ¡Risas! ¡Ocurrencias! Si la función no se representa el teatro caerá en bancarrota así que Margarita, la decidida limpiadora coge el toro por los cuernos y propone que sean ellos, los trabajadores, los que representen la función.

Y la función es para leerla. Los anuncios para ganar tiempo y el conjuro de la bruja Maruja, ¡ja, ja, ja!, lo mejor, en nuestra opinión. El portero Cosme, ¡me, me, me!, genio y figura.

¡Genial!

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